FCH culpa a armeros de EU por muertes en México

CALIFORNIA – El presidente Felipe Calderón responsabilizó a la industria armamentista de Estados Unidos por las miles de muertes que ocurren en México derivadas de la violencia, y le exigió una vez más poner orden en el tráfico de armas que son utilizadas por criminales mexicanos y no por ciudadanos estadounidenses para defenderse.

 
Pidió a Estados Unidos restablecer la prohibición para vender armas de asalto, derogada en 2004, desde que en México la violencia “tomó una espiral hacia arriba durante estos últimos seis años”. Además, ubicó en el centro del problema de inseguridad el hecho de que “vivamos al lado del mayor consumidor de drogas del mundo y que todos quieran venderle droga a través de nuestra puerta o nuestra ventana y que, además, el amigo mismo le venda armas a todos los criminales. Este es el meollo y el problema de lo que estamos viviendo”.
 
Recordó que las propias autoridades estadunidenses han reconocido que 85 por ciento de las 104 mil armas decomisadas a los delincuentes durante el presente sexenio en México —incluidos rifles de asalto AR-15 y AK-47— fueron vendidas en tiendas de armas en Estados Unidos.
 
“¿Y por qué entonces sigue ese negocio de armas? Yo lo digo abiertamente: por el lucro, por las ganancias que le produce a la industria armamentista estadunidense este asunto. Yo acuso a la industria armamentista americana de miles de muertes que están ocurriendo en México. Yo acuso y exijo que se ponga orden en ese tema”, sentenció.
 
Durante un encuentro con integrantes de la comunidad mexicana en San José, el presidente Calderón insistió en denunciar la combinación de dos factores que inciden en la actual situación de violencia en México: En Estados Unidos el consumo de drogas “sigue a todo lo que da” y subsiste “el negocio de las armas”.
 
Y recordó que en mayo de 2010, al hablar ante el Congreso estadunidense les advirtió que “esas armas no están yendo a las manos de los buenos ciudadanos americanos: esas armas están yendo a las manos de los criminales, que hoy están matando mexicanos, pero que un día pueden matar, como de hecho ocurrió con el agente (del ICE, Jamie) Zapata, a ciudadanos americanos” lo que, afirmó, “a muchos representantes no les gustó”.
 
No me pidan que no me meta
 
Al insistir en que el combate al crimen es obligación de todas las autoridades, el mandatario federal advirtió que “no se le puede pedir a un Presidente simplemente que no se meta, que no haga” algo contra el crimen y cuestionó: “¿Qué hacemos entonces con esas familias que están sufriendo? ¿Qué hacemos con esa gente que le exige, con toda razón a sus gobiernos, y lo digo en plural, porque luego parece que eso es solo tarea del Presidente de la República”.
 
Ante unos 600 residentes de origen mexicano en California, Calderón admitió que existe preocupación por el “terrible” problema de México derivado de la inseguridad. Creció porque “simplemente se les dejó entrar” y que “no es ni la mayoría, no es, pero con uno o dos pueblos que estén en manos de esos villanos, ya ahí hay gente sufriendo una angustia que no debe sufrir”. Reiteró que antes muchos decían “es muy fácil: o llegas a un arreglo o te haces de la vista gorda con los criminales y nada más los dejó pasar, yo no te veo, yo no me metó contigo, tú no te metes conmigo, es un asunto federal, dicen. Y tan tan”.
 
Promete liquidar a braceros
 
El presidente Felipe Calderón prometió hacer todo lo posible para que en el presupuesto de 2012 se autoricen los recursos para liquidar la deuda de México con los braceros que durante la Segunda Guerra Mundial salieron a trabajar a Estados Unidos para suplir la falta de mano de obra.
 
De paso denunció que los mexicanos llegaron a Estados Unidos por necesidad generada por “años y años de falta de oportunidades en México” y aseguró que su gobierno lucha para que un día nadie más tenga que irse. También condenó los tiempos de “hostigamiento, persecución y discriminación” que viven los migrantes mexicanos en Estados Unidos y lanzó la alerta de que ese fenómeno no podrá pararse con leyes antiinmigrantes.
 
Reunido con migrantes de origen mexicano en California, el presidente Calderón recordó que “nadie vino de gorra” a este país porque los llamados braceros mexicanos fueron requeridos cuando los jóvenes estadunidenses luchaban por la libertad de todos. (Con información de Milenio)