Fantasía y realidad

Por El Recomendador

Dos de las tendencias que nunca faltan entre todos los aficionados a series y películas: 1.- Buscar la fantasía más loca, posible; o bien, 2.- Buscar mejor los relatos que reflejen de manera artística, creativa y sin excesos, la vida real. Claro hay una tercera posibilidad: buscar alternativamente las dos cosas. Presentamos el caso uno y el caso dos:

1.- El Juego del Calamar, serie coreana del 2021 que está capturando multitudes de espectadores a muchos de los cuales convierte en furibundos adictos. Ha ido conquistando a los suscriptores hasta convertirse en un fenómeno mundial que ya está muy cerca de convertir a esta serie en la más vista y seguida en el mundo.

¿Cómo explicar el fenómeno? En mi opinión los coreanos tienen una gran facilidad para conmovernos presentando el lado más humano de sus protagonistas. Nos los presentan tan encantadoramente humanos, que nos adherimos a ellos y no queremos soltarlos.

En este relato se combina otro factor: el terror a morir y la adicción por jugar. En otras palabras, encontramos uno o varios personajes encantadores que se ven inminentemente amenazados a ser asesinados si pierden en unos juegos plagados de horror a los que entran empujados por la desesperación de la miseria que se apoderó de sus vidas y de la que no hay manera de salir.

Este es el encanto: estas personas que te fascinaron por ser muy humanas se meten a jugarse la vida, los perdedores terminarán siendo balaceados, despeñados o heridos de muerte, mientras muy escasos jugadores quedan con posibilidad de triunfar.

Éstos pasarán a ser multimillonarios. Una cuantiosísima fortuna los espera, como premio, al concluir el último de seis juegos mortales que se inspiran en los juegos infantiles. Ahí tenemos, ya con eso, a multitudes frenéticas.

Estoy viendo a todos los que nos dejamos capturar por la adrenalina del juego, y por la incertidumbre de poderse morir de repente, o de salvarse, amarrados a sus asientos. Y veo una epidemia mundial.

Netflix hace en el episodio 4to una advertencia: “Algunas escenas tienen un efecto estroboscópico que puede afectar a los espectadores sensibles a la luz”.

El País, periódico español, dice que se trata de juegos macabros, con crítica social. Otro habla de una serie adictiva y, a la vez, simplista pues hay una cacería humana y una obsesión creciente por sobrevivirla.

Se trata de una masacre que “uno sigue viendo, intentando adivinar si todo esto lleva a alguna revelación un tanto más contundente”. Todo apunta a sucesivas temporadas interminables, mientras a tantos adictos nos siga gustando ponernos al borde de un ataque de nervios.

Y para esto, los coreanos resultaron especialmente hábiles: “Un festival sádico que no decae, bien rodado y dramáticamente efectivo”. Y “la atracción por la decadencia humana es contagiosa”, dicen las críticas.

2.- Las mujeres y el asesino (Les Femmes Et L’Assassin), película documental francesa, realista que relata mesuradamente cómo una fiscal ayudada por un médico experto en ADN, descubren la identidad de un asesino y violador serial.

Presenta con gran verdad los sentimientos de las madres de las hermosas jovencitas violadas y asesinadas. No hay ningún sensacionalismo.

Este relato nos cautiva porque disecciona los sentimientos reales de los deudos de las víctimas y de la fiscal y cuenta las dificultades que trae todo juicio penal.