Extremismos

Por El Recomendador

Hoy se nos presentan narraciones extremas que parecen inadmisibles por sus exageraciones simplistas. Primer caso,

1.- Armados y Peligrosos (Two Guns) Película norteamericana del 2013: Un agente de la DEA, Bobby Trench (Denzel Washington), y un oficial de la Inteligencia Naval, Michael Stigman (Mark Wahlberg), consiguen robarle 43 millones de dólares a la mafia. El problema consiste en que, en realidad, ese dinero no era de una organización criminal, sino copropiedad de la CIA asociada a la Mafias. Se trata de una adaptación al cine de una novela gráfica de Steven Grant.

Estamos frente a una historia tan descabellada, absurda y desbaratada, que no pasa ni como comedia ni como un relato de aventuras. Este tipo de filmes favoritos del canal cinco de Televisa para poner sus interrupciones constantes con larguísimos y abominables anuncios, el espectador no puede distraerse, sencillamente porque ante tan absurda narración, nadie puede concentrarse.

Los chistes los va haciendo la pareja de comediantes forzados, eso sí, muy populares.

La delincuencia de narcotraficantes asociados a los gobiernos, ejército, CIA, tanto en México como en Estados Unidos son también asesinos, para sorpresa de nadie. Al final un compadre le pega al otro un balazo no mortal para desquitarse y para probar que, también él, tiene buena puntería.

Al final, la pareja de simpáticos se apropia de varios millones de dólares en realidad no tienen dueño legítimo. Este tipo de “comedias” se parecen mucho a jugar un juego de mesa que no tiene reglas y en el que se mezclan barajas inglesas, españolas y chinas y en el que todos se ríen al mismo tiempo.

2.- Todos los caminos llevan a Roma (All Roads Lead to Rome), película norteamericana del 2016.

Netflix ha puesto otro algoritmo a su colección. Ha resuelto colocar películas totalmente blancas y simplonas para que las familias puedan elegir algo diferente a sus otras preferencias atendiendo que puede haber clientes ajenos al gusto por el voyerismo, la pornografía y el sensacionalismo.

Esta película trata de una madre soltera que obliga a su hija, una rebelde sin causa, a viajar con ella a Toscana donde se reencuentra, ya debidamente divorciada, con su examante de juventud y la madre de ésta una viejecita romántica que quiere casarse con su novio de juventud a pesar de la oposición del hijo y de la nieta.

Transcurre así una historia de persecuciones en automóvil, escándalos en la televisión y actuaciones de la Policía. Aquí la risa sí triunfa a pesar de las inocentadas.

La trama no se refiere a la caída de lo sublime a lo fallido; o sea, a lo ridículo y cursi; sino, más bien, a la subida al Everest del melodrama gracioso y simplón, eso sí, blanco como la nieve. Las críticas hacen polvo a esta película: sumamente previsible, bova (sic), de las que les gustan a las abuelitas para dormir siesta…

De un lado, una historia sin respaldo alguno de congruencia; y, en el otro extremo, un relato blanco amelcochado para que todos sonrían.