Estudia ensenadense morfología de gusano marino nunca antes visto

Tras los estudios morfológicos y genómicos, el hallazgo de Pectinereis strickrotti fue reportado el 6 de marzo de este año. Foto: Cortesía

Redacción/Infobaja

Ensenada.- Cincuenta kilómetros mar adentro, en aguas costarricenses y a mil metros de profundidad, científicos de los institutos oceanográficos estadounidenses Scripps y Woods Hole, encontraron a Pectinereis strickrotti, un atípico gusano marino nunca antes visto, cuyos estudios morfológicos y genómicos para conocer su identidad estuvieron a cargo del doctor Tulio Villalobos Guerrero, investigador posdoctoral del Departamento de Ecología Marina del CICESE.

Algunos organismos del extraño animal, perteneciente a la familia de los Nereididae, lograron ser capturados en 2018 durante una expedición oceanográfica a bordo del sumergible tripulado Alvin, mientras merodeaban cerca del fondo con nados lentos y suaves.

Las branquias de esta especie, que puede medir hasta 10 centímetros, son de un tipo que no se habían registrado en gusanos de la misma familia que habitan en aguas someras y que, infieren, están adaptadas para capturar la mayor cantidad de oxígeno, pues es escaso en las profundidades donde habita.

Otra de sus peculiaridades es que, mientras los organismos de su familia tienen cuatro ojos, retinas y buena visualización, Pectinereis strickrotti no tiene ojos, lo que se considera una adaptación a su hábitat, donde no hay luz y se conducen solo por tacto y sentidos químicos similares al olfato.

“Otra rareza es que los machos de la especie —explicó el Dr. Villalobos— tienen en las extremidades más cercanas al vientre unas proyecciones con forma de zapato de elfo que funcionan como remos para nadar velozmente”.

Además, tienen espinas fuertes y alargadas con forma de gancho cerca de la cola que —suponen— son utilizadas para rasgar el cuerpo de la hembra y provocar que libere sus óvulos, como ocurre con sus primos más cercanos.

El investigador describió que las branquias de Pectinereis strickrotti emergen por pares en las extremidades más cercanas a la cabeza, únicas en Nereididae.

De ahí surgió la elección del primer nombre (género), pues Pectinereis viene de la combinación de la palabra latina pectinis o peine, en alusión a sus branquias parecidas a una peinilla, con Nereis, haciendo referencia al prefijo del nombre de la familia.

La otra parte del nombre, strickrotti, fue en honor a Bruce Strickrott, piloto principal del sumergible Alvin, quien detectó, persiguió y recolectó a los especímenes.

“Resultó ser un animal totalmente diferente. Los organismos tienen unas características muy particulares que no solo dieron como resultado proponerlos en un género y especie nuevos, sino que sospechamos que pueden darles una ventaja evolutiva para poder vivir en esas condiciones tan aparatosas que franquean las aguas profundas”, comentó.

Tras los estudios morfológicos y genómicos, el hallazgo de Pectinereis strickrotti fue reportado el 6 de marzo de este año en el artículo “A remarkable new deep-sea nereidid (Annelida: Nereididae) with gills”, publicado en la revista científica Plos One, cuyo primer autor es Tulio Villalobos, seguido de investigadores de Scripps y el Instituto de Investigación Senckenberg (Alemania).

Un descubrimiento y más preguntas

En un principio, el grupo científico infirió que al momento de la captura los gusanos estaban en busca de comida al nadar sigilosamente en el fondo marino.

A partir de la recolecta e identificación, surgieron nuevas preguntas. En un principio, el grupo científico infirió que al momento de la captura los gusanos estaban en busca de comida al nadar sigilosamente en el fondo marino.

Sin embargo, después surgió la hipótesis de que, dado que eran machos reproductores, no buscaban alimento sino detectar un estímulo químico por parte de las hembras para aparearse, ya que tras capturarlos expulsaron esperma en grandes cantidades y se detectaron restos de una hembra con óvulos maduros en las muestras de sedimento.

“Toda esta morfología y conducta reproductiva es inferida porque la asumimos de especies de gusanos con formas y estrategias de apareamiento parecidas, pero continúa siendo una incógnita”, reconoció el investigador, que, si bien celebra el resultado de la colaboración, percibe el descubrimiento como una muestra del desconocimiento que existe de la biodiversidad y su comportamiento en las profundidades marinas.

Respecto a la colaboración con los especialistas de Scripps, consideró que fue otro de los resultados destacables, pues acordaron que continuarán uniendo esfuerzos cuando surjan nuevos organismos de esta naturaleza.

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