Estamos echados a perder

Por Juan José Alonso Llera

Es un verdadero privilegio vivir en este lugar del planeta, mi querida, bella, incomprendida, pujante, sabrosa, roja, ruda, artística, coqueta y sensacional Tijuana. Sin duda alguna nos mal acostumbra cuando la dejamos un rato y regresamos para seguir disfrutándola, a pesar de su gobierno, de la violencia que nos aqueja y de las filas para el otro lado.

Si vas a otro sitio y pides unos simples tacos, nada se compara con «Tras Horizonte», combinaciones de tierra y mar bien logradas, enriquecidas por múltiples salsas que se encargan de potenciar los sabores. Alguien dijo cerveza, pues «Tiniebla» o «La lupulosa» de Insurgente o mi favorita la de trigo de Teorema/Lúdica, sin olvidar la «Cucapá», me acuso de no ser fan ni conocedor de este pan liquido dirían los alemanes.

Brincado de sitio en sito seguramente olvidaré varios lugares, momentos y sabores, algunos porque no llegan a mi mente y otros porque definitivamente quiero enterrarlos. Llegamos al «Caesar’s», donde el tiempo se quedó atorado en una época de gloria y la aportación de la mítica ensalada, donde el limón la distingue como típica mexicana y alinea en los mejores restaurantes del mundo. Mis amigos del «Riochia 7», que en una mezcla artesanal de Chiapas e Italia se vuelve visita obligada para toda la gente de allá y acullá. Sería muy injusto si no menciono al Gulisanos, donde la fusión de Argentina y Sicilia cobran vida (lugar preferido de mi amigo el piojo). A pero si del mar se trata no hay semana que falte al «Erizo» y a «La Nais» (la de la sexta es encantadora).

Vamos muy despiertos con la magia del café, aquí “Sospeso” marca el ritmo, encontrarás un recorrido por las mejores variedades del mundo, llevadas a un ambiente desenfado que nada tiene que ver con la oficina verde donde todo mundo va a trabajar con un mal café, pero ahorrándose la renta y el internet, merece la pena agregar al «Jacu», al «Baristi» de la Revu, el «Container Coffee Roaster» y alguno de los «Das».

Sin producirlo en Tijuana, pero vendido en casi todos los establecimientos no podemos comer o cenar sin nuestros vinos locales, muchos buenos, algunos caros, otros caros y malos y varios muy buenos y a precios razonables, si llevas alguno tuyo asegúrate que tenga marbete, podrás descorcharlo en casi cualquier lugar por un máximo de 10 dólares.

Ahh pero si quieres música, arte y lectura, la cultura rueda por toda la ciudad, además siempre al alcance de todos. Casi me olvido, quieres bares, buenos, malos y de mala muerte, bienvenido hay de todos los aromas y de todos los bolsillos, el que busca encuentra y aquel que quiere divertirse al máximo también.

Hoy le hago un homenaje a esta tierra que me ha echado a perder y que me ha dado más de lo que me quita, aunque aparentemente hay días que me gustaría huir, son los más, muchos más, los que me dan pretextos para seguir aquí a pesar de los  malos ratos que en toda una vida no pintan.

En este septiembre ¡Viva Tijuana!, aquí empieza y termina la patria. Aquí también, la gente no se deprime, simplemente se “agüita” de vez en cuando.