Esencia de otoño

Por Daniel Salinas Basave

Como Juan por su casa llegó el otoño y se sentó a descorchar el mejor vino con su cara de “aquí mis chicharrones truenan”. El otoño se ha instalado entre nosotros y todo lo ha impregnado con su esencia. Hoy, el día, el aire, la atmósfera, los sueños y los presagios apestan a otoño. El vaivén de los ciclos, el ir y venir de las estaciones, una cuestión de atmósfera, de reingeniería hormonal, Eterno Retorno de fantasmas que nunca duermen.

Aun suponiendo que careciéramos de reloj y calendario, no podría leer en el horizonte la espiral del giro. No necesitas saber que es 23 de septiembre para respirar la esencia del otoño que lentamente se derrama sobre nosotros. Es todavía un otoño tímido que la juega de discreto, pero su presencia es ya innegable.

Cierto, no es la nuestra una descarada otoñalidad vestida de rojo profundo como en Nueva Inglaterra, pero hay algo en la luz y en el viento donde la recién llegada estación se anuncia. El atardecer nunca miente.

Sin duda muchos milenios antes de que nos diera por medir el tiempo, los antiguos podían descifrar lo circular del destino en las puestas de sol. La fantasmal silueta de las islas, la luz crepuscular diluyéndose en el Pacífico, el fresco de la tarde y el fluir del pensamiento huelen a espíritu otoñal y de pronto, como si tal cosa, reparas en que el año ha emprendido la fuga y has deshojado los días de una efímera flor de verano. Aún faltan los vientos de brujas, los fatuos fuegos santaaneros, calaveras, calabazas y la canija vida corriendo como yegua desbocada al filo del desbarrancadero.

Esta luz tan desnuda y estas sombras tan largas son el canto de cisne del verano, su apoteósica despedida. El Sol desenvaina sus navajas pero su reinado (imposible ocultarlo) yace en decadencia. Aunque brillantes, las tardes son cada vez más cortas y a la oscuridad le corre cada vez más prisa por llegar. El día aún se viste con su traje veraniego pero el viento es pura esencia de otoño. Bajo la luz de un verano moribundo, a la vuelta del umbral de las noches largas. El vaivén de los ciclos nunca se niega a sí mismo. Hay olores e intuiciones que te colocan en modo otoñal. October’s rust bisecting black storm clouds. Only the deaf hear my silent shouts, canta Type O Negative en September Sun.

Por la esquina ya camina octubre con sus Vientos de Brujas y su esencia pagana. El verano expira. Tiempo de arrojarle sus furtivos óleos.