El escape a un encuentro inevitable

Por Juan José Alonso Llera

“La vida es muy sencilla, cuando sabes lo que quieres”

La historia de hoy es compartida, se las contaremos entre Mara y el Alquimista. Todo empieza con la leyenda de los 400 conejos, que de manera destilada se apoderaron de nuestro ser, dándonos el valor, la inteligencia y mucho, pero mucho buen humor, para iniciar una aventura en el paraíso llamado Loreto, primera capital oficial de las Californias. “Where magic tales are posible”.

Los emprendedores en acción salen del estudio de PSN, para compartir con el mundo las maravillas de Loreto, en la otra Baja (la Sur). Acompañados del mezcal hicimos la agenda: Día 1, reconocimiento del territorio, para saber donde y como movernos, respiramos el pueblo, embriagándonos de muy buena vibra, cenamos en lugarcito Italiano cumplidor. Día 2, corrimos jubilosos a abordar una lancha rápida rumbo a la Isla Coronado, pero el viento y el destino tenían otros planes. Acabamos en tierra visitando la joya de las Misiones, la de San Francisco Javier Biaundó o Viggé, fundada por Francisco Manuel Píccolo en 1699 dos años después de la más vieja que es la de Nuestra Señora de Loreto Conchó. Camino a San Javier cruzamos la “Sierra de la Giganta”, donde suena el rumor de que las pinturas rupestres que se encuentran dentro de una cueva, fueron hechas por indígenas de más de 2 metros. Disfrutamos un camino lleno de paisajes y buena vibra, llegando a la Misión embaucamos a Jorge el sacristán y guardián de la edificación, para que nos dejara pasar a unos increíbles lugares prohibidos, este tramo concluyó con la visita al primer olivo de la Baja (320 años de que fue plantado). Cerramos con broche de oro en la cena en “Domingos Place”, donde departimos con el fundador, acompañados de un extraordinario Merlot (Mirlo).

Día 3, en teoría era libre, solo para descansar, pero decidimos visitar el museo de las Misiones, teniendo un viaje mágico al pasado entre religión, aventura y sobrevivencia, para explicar quienes somos y de donde venimos. Durante el paseo entrevistamos a todo tipo de personajes, artistas, motociclistas y vendedores. Caminando nos topamos con otro Jorge, un hippie “rehabilitado”, que maneja una combi psicodélica (La Bárbara), con una historia entre dolorosa y triunfalista después de enfrentar al huracán más intenso de la Baja Sur (Odile), hoy un artista creador de innovadoras técnicas pictóricas. Entre estos días, aprovechando el misticismo de la ciudad y un tema de coincidencia que pareciera un mensaje, me armé de valor y curiosidad, para tener un esporádico y poco productivo encuentro con la “Ayahuasca”, que la verdad nada que contar, espero una segunda oportunidad. Día 4, cambiamos de “mood”, de hotel y de elemento, nos lanzamos al mar y Neptuno respondió con magnanimidad, colores que reflejan el azul del cielo y el verde de la vida, vimos a la ballena azul, muchos delfines con ese andar juguetón que los caracteriza escoltando nuestro camino, intenté el snorkel, pero alguno de los “Danzantes” que me cuidaba, me regresó al barco, en fin después disfruté mucho más en la playa “Sendero del Amor”. Después de tanta aventura nos faltaba la sesión de componer al mundo, que como iluminación divina e impulsada por varias botellas de vino, nos llegó ni tarda ni perezosa, esa misma noche. Día 5, la cereza del pastel apareció cuando recorrimos el campo de Golf, guiados por el Pro, un singular personaje, llamado cariñosamente Danny, nos envolvió con historia tras historia, aderezadas con la mejores vistas del planeta, que dicho sea de paso el hoyo 17 entra en esta categoría.

Hoy desde un pequeño aeropuerto acompañado de una guerrera, regresamos nostálgicos a la bella Tijuana, siendo mucho mejores personas, con un gran saldo a favor, en donde trabajamos, reímos, crecimos, descubrimos más allá de lo esperado, lloramos y espero que con la imaginación suficiente para sorprenderlos con un par de programas que pronto estarán al aire.

Pd. Agradezco a: AMAV, Viajes Andrómeda, Diana, Zayra, Carlos, Efraín, Domingo, Juanita, Mara, Jorge, Ramsés, Filiberto, Julio, Danny, Oscar y al mesero de apellido Davis que nos regalo la botella. Por ellos mi vida ya no es la misma.