Es Julieta

Por El Informante

Es Julieta

Por fin hubo humo blanco. Después de semanas de especulaciones, silencios calculados y movimientos internos, Morena definió quién encabezará en Baja California la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. La designada es la más joven del grupo, la favorita de los apostadores, Julieta Ramírez Padilla, senadora con licencia, quien asume la responsabilidad partidista más codiciada rumbo a la elección de gobernador de 2027.

No es un cargo menor. En el lenguaje de Morena, “Defensa de la Transformación” equivale a blindar el proyecto, mantener la cohesión territorial, organizar las estructuras y, sobre todo, posicionar cuadros de cara al siguiente ciclo electoral. Quien dirige esa coordinación no solo administra militancia: se convierte en referente operativo y, en virtual precandidata en construcción.

Habían dicho que la designación se daría hasta después del Grito de Independencia, pero al puro estilo de las convocatorias morenistas, lo único seguro es que todo es dudoso y puede cambiar de un minuto a otro. Primero se anunció que sería el miércoles a las 19:00 horas cuando se daría a conocer el nombre de la persona nominada a la coordinación de la defensa de la Cuarta Transformación en Baja California, pero el martes en la mañana salieron con que se daría el nombre a las 14:00 de la tarde después de anunciar al ungido en Zacatecas y así fue.

Julieta Ramírez llega con una carrera meteórica. Senadora electa en 2024 por Baja California, diputada federal entre 2021 y 2024, y antes secretaria particular de Marina del Pilar Avila cuando ésta encabezaba el Ayuntamiento de Mexicali.

Cierto, su trayectoria es corta en años, pero intensa en cercanía con el poder local y federal. No es una figura surgida de las bases ni de una disputa abierta: es un cuadro de confianza que ha sabido moverse dentro de las estructuras ya consolidadas.

La senadora con licencia tendrá ahora la oportunidad -y la presión- de demostrar capacidad de organización en un estado donde Morena ha ganado, pero también ha vivido tensiones internas y desgaste de gobierno.

Para Julieta Ramírez, el nombramiento es, sin duda, el “Grito” más fuerte de su todavía breve carrera política. Tendrá que recorrer el estado, articular grupos, administrar egos y, sobre todo, mostrar resultados en un terreno donde la militancia mide no solo discursos, sino control territorial. También tendrá que demostrar un poco de más humildad y sencillez, que no se le dan por naturaleza.

Si lo logra, consolidará su lugar en la contienda que se avecina. Si no, el mismo cargo que hoy la eleva puede convertirse en el termómetro de sus límites. En Baja California, el humo blanco ya salió. Ahora comienza la prueba de fuego: convertir una designación en liderazgo real.

Sheinbaum en la Revu

Con las turbulentas aguas de la grilla medianamente calmadas luego del anuncio de Julieta Ramírez como coordinadora de la defensa de la Cuarta Transformación, la Presidenta Claudia Sheinbaum llega el 19 de septiembre a Tijuana con una cita precisa: 13:00 horas en la avenida Revolución, corazón del Centro de Tijuana, para ofrecer una versión regionalizada de su segundo informe de gobierno.

No es una visita de gabinete ni una reunión cerrada con gobernadores. Es, en el lenguaje que el propio movimiento ha popularizado, un “baño de territorio y pueblo bueno”, un acto abierto a la ciudadanía, sin filtro aparente, aunque a la hora de la hora el acceso es selectivo, por aquello de las incómodas protestas. Después de presentar el informe formal, la presidenta recorre el territorio los fines de semana para traducirlo al idioma de la calle y medirle el agua a los frijoles de su tan cacareada popularidad.

Claro, para ella la prueba de fuego del fin de semana será su visita a Sinaloa, entidad por demás convulsa luego de la guerra entre chapitos y mayos y el escándalo de Rocha Moya, pero en cualquier caso Baja California tampoco son enchiladas, pues aquí los ánimos en el interior del movimiento están caldeados.

La visita de la Presidenta será el marco ideal para levantarle el brazo a la candidata que no es candidata, quien sin duda estará sentada muy cerquita de la mandataria. Será también un buen termómetro para medir los alcances de la operación cicatriz morenista después del triunfo de Julieta. ¿Acudirá Ismael Burgueño? ¿Lo sentarán en primera fila? Dicen que su premio de consolación será relegirlo como alcalde.

¿Estarán ahí, disciplinados y obedientes, Jesús Ruiz Uribe, Evangelina Moreno y Alfredo Álvarez Cárdenas? ¿Habrá espacio para sentar a los aliados? ¿Montserrat Caballero y Jorge Ramos se darán cita como representantes del PT y el Verde? ¿Invitarán a Jaime Bonilla?

Lo que ese sábado pase será un muy buen indicador de lo que viene para el movimiento morenista en la entidad, luego de un proceso interno tan golpeado y lleno de polémica. La convocatoria, por cierto, circula sin firmante explícito, un detalle que no pasa desapercibido.

La renovada avenida Revolución, con su carga histórica de turismo, comercio y protesta, ofrece el escenario perfecto para esa puesta en escena. Sheinbaum ha convertido los recorridos regionales en pieza central de su comunicación política, apostando a que la presencia física y el contacto directo generen más legitimidad que los documentos técnicos leídos en el Congreso.

El contraste entre el discurso del informe y la realidad cotidiana de la frontera quedará expuesto bajo el sol de septiembre. En cualquier caso, la avenida Revolución volverá a ser, por unas horas, el escenario donde se mide no solo el segundo año de gobierno, sino la capacidad del poder de hablarle a la calle sin intermediarios.

Es Julieta

Por fin hubo humo blanco. Después de semanas de especulaciones, silencios calculados y movimientos internos, Morena definió quién encabezará en Baja California la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. La designada es la más joven del grupo, la favorita de los apostadores, Julieta Ramírez Padilla, senadora con licencia, quien asume la responsabilidad partidista más codiciada rumbo a la elección de gobernador de 2027.

No es un cargo menor. En el lenguaje de Morena, “Defensa de la Transformación” equivale a blindar el proyecto, mantener la cohesión territorial, organizar las estructuras y, sobre todo, posicionar cuadros de cara al siguiente ciclo electoral. Quien dirige esa coordinación no solo administra militancia: se convierte en referente operativo y, en virtual precandidata en construcción.

Habían dicho que la designación se daría hasta después del Grito de Independencia, pero al puro estilo de las convocatorias morenistas, lo único seguro es que todo es dudoso y puede cambiar de un minuto a otro. Primero se anunció que sería el miércoles a las 19:00 horas cuando se daría a conocer el nombre de la persona nominada a la coordinación de la defensa de la Cuarta Transformación en Baja California, pero el martes en la mañana salieron con que se daría el nombre a las 14:00 de la tarde después de anunciar al ungido en Zacatecas y así fue.

Julieta Ramírez llega con una carrera meteórica. Senadora electa en 2024 por Baja California, diputada federal entre 2021 y 2024, y antes secretaria particular de Marina del Pilar Avila cuando ésta encabezaba el Ayuntamiento de Mexicali.

Cierto, su trayectoria es corta en años, pero intensa en cercanía con el poder local y federal. No es una figura surgida de las bases ni de una disputa abierta: es un cuadro de confianza que ha sabido moverse dentro de las estructuras ya consolidadas.

La senadora con licencia tendrá ahora la oportunidad -y la presión- de demostrar capacidad de organización en un estado donde Morena ha ganado, pero también ha vivido tensiones internas y desgaste de gobierno.

Para Julieta Ramírez, el nombramiento es, sin duda, el “Grito” más fuerte de su todavía breve carrera política. Tendrá que recorrer el estado, articular grupos, administrar egos y, sobre todo, mostrar resultados en un terreno donde la militancia mide no solo discursos, sino control territorial. También tendrá que demostrar un poco de más humildad y sencillez, que no se le dan por naturaleza.

Si lo logra, consolidará su lugar en la contienda que se avecina. Si no, el mismo cargo que hoy la eleva puede convertirse en el termómetro de sus límites. En Baja California, el humo blanco ya salió. Ahora comienza la prueba de fuego: convertir una designación en liderazgo real.

Sheinbaum en la Revu

Con las turbulentas aguas de la grilla medianamente calmadas luego del anuncio de Julieta Ramírez como coordinadora de la defensa de la Cuarta Transformación, la Presidenta Claudia Sheinbaum llega el 19 de septiembre a Tijuana con una cita precisa: 13:00 horas en la avenida Revolución, corazón del Centro de Tijuana, para ofrecer una versión regionalizada de su segundo informe de gobierno.

No es una visita de gabinete ni una reunión cerrada con gobernadores. Es, en el lenguaje que el propio movimiento ha popularizado, un “baño de territorio y pueblo bueno”, un acto abierto a la ciudadanía, sin filtro aparente, aunque a la hora de la hora el acceso es selectivo, por aquello de las incómodas protestas. Después de presentar el informe formal, la presidenta recorre el territorio los fines de semana para traducirlo al idioma de la calle y medirle el agua a los frijoles de su tan cacareada popularidad.

Claro, para ella la prueba de fuego del fin de semana será su visita a Sinaloa, entidad por demás convulsa luego de la guerra entre chapitos y mayos y el escándalo de Rocha Moya, pero en cualquier caso Baja California tampoco son enchiladas, pues aquí los ánimos en el interior del movimiento están caldeados.

La visita de la Presidenta será el marco ideal para levantarle el brazo a la candidata que no es candidata, quien sin duda estará sentada muy cerquita de la mandataria. Será también un buen termómetro para medir los alcances de la operación cicatriz morenista después del triunfo de Julieta. ¿Acudirá Ismael Burgueño? ¿Lo sentarán en primera fila? Dicen que su premio de consolación será relegirlo como alcalde.

¿Estarán ahí, disciplinados y obedientes, Jesús Ruiz Uribe, Evangelina Moreno y Alfredo Álvarez Cárdenas? ¿Habrá espacio para sentar a los aliados? ¿Montserrat Caballero y Jorge Ramos se darán cita como representantes del PT y el Verde? ¿Invitarán a Jaime Bonilla?

Lo que ese sábado pase será un muy buen indicador de lo que viene para el movimiento morenista en la entidad, luego de un proceso interno tan golpeado y lleno de polémica. La convocatoria, por cierto, circula sin firmante explícito, un detalle que no pasa desapercibido.

La renovada avenida Revolución, con su carga histórica de turismo, comercio y protesta, ofrece el escenario perfecto para esa puesta en escena. Sheinbaum ha convertido los recorridos regionales en pieza central de su comunicación política, apostando a que la presencia física y el contacto directo generen más legitimidad que los documentos técnicos leídos en el Congreso.

El contraste entre el discurso del informe y la realidad cotidiana de la frontera quedará expuesto bajo el sol de septiembre. En cualquier caso, la avenida Revolución volverá a ser, por unas horas, el escenario donde se mide no solo el segundo año de gobierno, sino la capacidad del poder de hablarle a la calle sin intermediarios.

San Quintín en la mira

Pero no nada más habrá baño de pueblo en la Revu. Tal como es su costumbre cada que visita Baja California, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum visitará el Valle de San Quintín, como suele ser costumbre cada que viene a Baja California.

Será el sereno, pero no se recuerda a un presidente mexicano que tuviera tan presente a San Quintín y lo marcara como una prioridad dentro de su agenda. La idea es supervisar de cerca los avances del “Plan de Justicia para los Trabajadores Agrícolas”.

No se trata de una visita de cortesía. El programa, que abarca seguridad y justicia social, vivienda y servicios, salud, educación e inversión en infraestructura, apunta al corazón de una zona que durante años ha concentrado las peores contradicciones del campo mexicano: mano de obra barata, jornadas extensas, condiciones precarias y una población mayoritariamente indígena y migrante que sostiene la exportación de berries y hortalizas.

Qué tan prioritario no será San Quintín, que la Jefa del Ejecutivo ordenó a Carmen Antuna Cruz, delegada de Programas para el Bienestar en Baja California, que se instalara a vivir un tiempo en la región para constatar personalmente los resultados de corto y mediano plazo. Eso equivale a sacar a la funcionaria de la oficina refrigerada y mandarla al terreno.

Es un gesto de presión interna y, al mismo tiempo, un mensaje hacia afuera: el gobierno quiere mostrar que no se conforma con reportes de escritorio y que ni se les ocurra volver a pedirle una selfie a la Presidenta.

San Quintín no es territorio neutral y es una plaza políticamente caliente. Allí se han gestado y se siguen gestando movilizaciones históricas de jornaleros, denuncias de explotación y promesas recurrentes de dignificación laboral que rara vez se han traducido en cambios estructurales duraderos. El Plan de Justicia intenta cubrir varios frentes a la vez: seguridad, vivienda, servicios básicos, salud, educación y obras.

La amplitud del enfoque puede leerse como ambición integral o como riesgo de dispersión. Todo dependerá de si los recursos llegan, se ejecutan y se sostienen, y de si los propios trabajadores perciben mejoras concretas en su vida diaria. En cualquier caso, San Quintín vuelve a ocupar un lugar en la agenda nacional, no como estadística agrícola, sino como prueba de fuego de si el discurso de justicia social alcanza, literalmente, hasta los surcos.

Adiós de la Doctora Camarillo

El fallecimiento repentino de la profesora Laura Alicia Camarillo Govea, directora de la Facultad de Derecho, ha golpeado con fuerza a la comunidad universitaria y jurídica de Baja California.

No se trata solo de la pérdida de una académica: se trata de la desaparición abrupta de una de las juristas más sólidas y respetadas de la entidad, en un momento en que su nombre comenzaba a sonar con fuerza para la rectoría. Como directora de la facultad había consolidado un perfil de liderazgo institucional, con trayectoria y reconocimiento entre pares.

Camarillo Govea fue discípula de la doctora Marina del Pilar Olmeda García -madre de la Gobernadora y ella misma un referente del derecho en el estado- quien le tenía un cariño muy especial. Su muerte súbita deja un vacío institucional difícil de llenar de inmediato.

La Facultad de Derecho pierde a su titular; la universidad, a una aspirante seria; y el medio jurídico estatal, a una voz con autoridad. Descanse en paz Doctora Laura Alicia Camarillo Govea.