Es bueno esperar

Por Ana Celia Pérez Jiménez

Hoy leí algo sobre dejar ir, cualquier situación que está fuera de tu control y me di cuenta que en la mayoría de casos de todas esas pelotitas que traigo vagando u orbitando por mi cabeza, no son cosas que yo pueda o deba solucionar y ahí las traigo.

Mi vida es eso, lo que yo percibo o bueno, desde el punto que lo hago y lo que me hace tener sentidos y habitar mi cuerpo y de alguna manera creer que existo y eso ya es muy limitante, pero en la vida del otro tal vez solo pueda afectar de manera colateral, esto es apegándonos a ser buenos individuos, pero hay tan poco de mí misma que pueda controlar, pienso todo esto tan mal aprendido y heredado.

Siendo en este momento específica de mi cuerpo, no controlo mucho de lo que me pasa o de lo que me enfermo ¡y eso que sí!, sí he leído muchos libros que hablan de que uno mismo puede prevenir todo y eso es purgando el alma, siendo expresivo, no dejando costras dentro, la alimentación, una vida de esas de películas, que para mí la verdad forzarme a llenar todas esas palomita de la “vida sana” me dan otra pelotita más para estar estresada y reprocharme el no lograrlo en su totalidad, así que digamos que me apego a lo mejor que puedo y la verdad ya estoy aprendiendo a no exigirme tanto.

Advierto que no porque no pueda más, sino porque a veces soy mi peor tripulante y puedo empujarme al grado de ya no respetar. Hay tanto que debo dejar fluir, soltar, como el agua, como las lágrimas que se deslizan de mi lagrimal, a momentos por mis mejillas, otras por los lados de mis ojos cual caricatura y otras veces tarda en escurrir como si se hubieran vuelto tímidas.

Sigo aprendiendo todos los días, hay tanto que cambiar con cada amanecer y retomando el tema, ¡mucho que soltar!, que no lo pongo en mi lista vulgar de mandados o cosas por hacer porque ahí lo podría olvidar.

Me lo ponga más como una meta diaria, algo nuevo que ignorar, algo nuevo que dejar que se desvanezca, algo más que no me pertenece y no es mío; un recordatorio cuando siento que me estoy estresando, que mi rodilla no se para de mover y que siento que ya no doy más.

Soy un recordatorio de mi cambio y también de que todo va estar bien y sino pues también, intento ser menos severa conmigo, más amiga, más relajada y dejar los nudos de tantas partes del alma y también físico que tanto me lastiman se comiencen aflojar, segura de que pase no estoy, pero relajada puedo esperar.