¿Eres normal?

Por Maritza Morales

En estas últimas semanas de mi vida, he pasado por situaciones que me han hecho reaccionar aún más rápido de lo convencional y tomar decisiones en todos los aspectos, desde lo personal hasta lo profesional, redefinir el rumbo del barco, movilizar, ajustar, accionar, e incluso, en algunos momentos no hacer nada.

Infinidad de veces nos detenemos por miedo, el miedo paraliza, nos oprime, nos hace tambalear, nos lleva a perder oportunidades por falta de decisión. Mi mejor consejo: Equivócate, equivócate y vuélvete a equivocar.

¿Te han dicho que las cosas no se hacen de tal o cuál forma, que lo estás haciendo mal? Como dice un gran amigo y mentor: El que fracasa y se da cuenta de que lo hizo mal y es capaz de aceptarlo, levantarse y hacer las cosas diferentes tiene oportunidad de triunfar, al contrario de aquel que hace las cosas mal y le salen bien por mera “suerte” y las sigue haciendo de la misma manera, está destinado al fracaso.

¿Miedo? Miedo es no hacer nada, miedo debería ser no emprender el proyecto que soñaste, miedo sería ni siquiera intentarlo. Emociónate ante los retos, que tu meta sea no el éxito, sino vivir la vida que te hace feliz.

Atrévete, decide ser un loco emprendedor; valórate y dale valor a tus ideas, prepárate, estudia, enfócate, discierne. Cada evento, cada momento de nuestras vidas debería de ser una experiencia para convertirla en aprendizaje. ¡La experiencia no la obtenemos de la teoría, sino de la acción!

Trabaja con tu tiempo, sé productivo, define tus objetivos, planea aunque la mayoría de la veces el barco deberá ajustar su rumbo de acuerdo a la marea, pero al menos tendrás una meta definida.

Tengo la fortuna de haber conocido y trabajado ofreciendo mis servicios en el área de marketing con personas que se han atrevido a seguir sus sueños, a emprender el proyecto que les apasiona, a trabajar duro y sobre metas; tantas historias que podría contarles pero no me sería suficiente este artículo, lo que les puedo decir es que me llena de emoción y comparto la pasión que estos jóvenes (y no tan jóvenes) tienen por sus proyectos, me atrevo a decir que me siento parte de ellos y siempre me dejan un gran aprendizaje en lo personal y profesional. Nadie dice que el camino es fácil, pero cada uno de nosotros somos responsables de crearlo y disfrutarlo.

Concluyo esta reflexión con un par de preguntas que te invito a responder

¿Te consideras una persona normal? ¿Normal, para qué o para quién?

Se todo lo que quieras ser, excepto una persona normal. Si no, ¿qué aburrida sería la vida, no crees?