EPN ha gastado 1,000 mdp para cambiar… ¡La percepción!

Por José Cervantes Govea

Los medios deben servir para formar y educar mediante contenidos de calidad y conocimientos específicos y generales; informar y dar a conocer hechos y acciones relevantes de carácter  público; crear opinión; formar ciudadan@s y fomentar la participación política; denunciar los desvíos de servidores públicos y de políticos;  y cultivar, entretener y divertir.

 

La frase acuñada por el presidente José López Portillo “No pago para que me peguen” es divisa vigente y sigue siendo moneda corriente en la relación de los gobiernos con la prensa escrita y hablada: El embute y el chayote a cambio de la lisonja y halago al ego de los políticos de los tres niveles de gobierno y de los tres poderes del Estado ahora son tema cotidiano.

El caso de México es patético porque los medios masivos, particularmente la televisión, el más popular y de mayor cobertura de todos los medios, han servido para enajenar, hipnotizar, adormecer, ilusionar y desciudadanizar a l@s mexican@s: En resumen para mantener y fomentar el atraso intelectual nacional.

Ha, y también para elegir presidentes. Los dueños de los medios de comunicación televisivos y algun@s comunicolog@s se han enriquecido mediante la alabanza de todo lo que hacen los gobernantes, sea bueno o sea malo, mediante contratos publicitarios millonarios.

El gobierno de Enrique Peña Nieto ha gastado en 3 años  casi 1,000 millones de dólares en propaganda política para cambiar la percepción de su imagen y gobierno. Esporádicamente, previo acuerdo y arreglo, los políticos permiten ser cuestionados con temas espinosos, escabrosos e impopulares, aun si se trata de actos deshonestos, con preguntas a modo. 

La mayoría de los dueños de los medios y los comunicadores se venden o asustan ante el presidencialismo autoritario.  Pocos  se atreven a cuestionar y denunciar abiertamente a los gobernantes so pena de ser exiliados y expulsados.

Allí están como pruebas vivientes Pedro Ferriz de Con y Carmen Aristegui,  dos profesionales de la comunicación que ningún dueño de medios nacionales quiere contratar: Son valores entendidos con los poderosos políticos. La regresión del autoritarismo priista atenta no solo contra la libertad de expresión sino contra el derecho al trabajo, que es lo más sagrado para los trabajadores de los medios. 

Con la transición democrática los medios de comunicación empezaban a informar libremente, algunos irreverentemente y  hasta con cierto libertinaje, un día y otro parodiaban irrespetuosamente la figura presidencial de Vicente Fox y Felipe Calderón, y los Poderes Legislativo y Judicial empezaban a asumir y ejercer sus funciones constitucionales, cuando las trampas y compra de votos trajo la alternancia y regreso del PRI con Enrique Peña Nieto.

El gobierno y los partidos creen que l@s ciudadan@s tenemos la obligación de agradecerles y aplaudirles la ejecución de obras y servicios públicos, incluyendo lo malhecho, y se valen de los medios para crearnos esa percepción.

Lo único y lo más que podríamos hacer es reconocer, no por agradecimiento ni mucho menos por obligación, que se condujeran con honestidad, legalidad, justicia, responsabilidad, transparencia, veracidad, empatía y austeridad: Atribuciones propias de políticos y servidores públicos capaces y comprometidos.

 

*José Cervantes Govea  radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la U.A.B.C. y Abogado egresado de UNIVER Tijuana. Acepta comentarios a jocegovea@yahoo.com