Entre libros, tradiciones y proyectos

Por Maru Lozano Carbonell

Todas las escuelas estamos a punto de culminar el ciclo escolar, el primero en su tipo. Si estamos en escuelas privadas, desde antes que se cambiara toda la Escuela Mexicana, según esto “nueva”, el pedido a las librerías y editoriales ya se había hecho. De tal suerte que los alumnos de educación básica, ya contaban con todo el material. 

Estamos hablando de al menos una docena libros y como cinco libretas por piocha más el número que pensaste porque la SEP mandó sus libros de proyectos. Pocos directivos entendieron el rollo y todo dependía del inspector de zona.

Siendo empáticos, vamos a ver, los directivos cubren varios frentes: Papás, maestros, jefes inmediatos, dueños, los meros meros de la zona escolar y por supuesto, estudiantes.

¿Qué padecieron los maestros? Tener que rellenar millones de libros y libretas, hacer uno o dos proyectos “buenos” al mes para que se vea que se cumple con la nueva educación, tratar de que sus alumnos escribieran con ortografía, lidiar con todo para que hicieran matemáticas al nivel deseado, decorando salones, frisos, montando números para eventos y festivales, preparando asambleas y si eras maestro de inglés, pues que se note porque los papás quieren que sus hijos lo hablen bien.

Para las escuelas es cada vez más complicado reclutar buenos docentes porque sus administraciones pagan poco (en promedio 50 pesos la hora, jornada completa de ocho horas, es decir, 400 al día, doce mil al mes…) y ¡la carga es abrumadora!

¿Cómo salen los alumnos este año escolar? ¿Ves a tu hijo mejor o peor? ¿Es tu hijo un estudiante que sabe trabajar en equipo con calidad y que entiende la vida real? Te lo pregunto porque desde chiquitos hasta los quince años, se supone que los alumnos hicieron todo “basado en proyectos.”

Como docente, resulta rarísimo que los exámenes de diagnóstico y SISAT (Sistema de Alerta Temprana) que se supone son indicadores que arrojan información sistemática y oportuna acerca de los alumnos que están en riesgo de no alcanzar los aprendizajes clave, sigan siendo exámenes tradicionales cuando la educación actual en su propuesta “impuesta” no es así. ¿Por qué entonces no hay diagnósticos y SISAT de proyectos? 

Si una escuela privada sigue como estaba tradicionalmente, su zona escolar pega el grito, entonces los docentes hacemos trabajo doble para mostrar que sí estamos haciendo planeaciones y productos con evidencias y toda la cosa, además de la carga administrativa interna del modelo escolar propio. 

Si el chico está en secundaria, será raro que el padre de familia lo interrogue académicamente como hacen los papás de primaria, entonces se trabaja el triple porque hay que hacer que las evidencias resalten el trabajo.

Todos los docentes sabemos que un proyecto no debe ser lo único que se tiene que hacer, algunos niños trabajarán y otros no. Urge diálogo y reunión para que los directivos y maestros entendamos la educación real, ésa que expone a los alumnos a la teoría, a la práctica, al desempeño motriz y no nada más a la búsqueda de información. Pero eso sí, concursos de zona escolar a tope, evaluación continua ya no… es formativa ¡fíjate tú! Pero se plasma calificación numérica… ¿Por qué entonces los concursos no son de proyectos y nos olvidamos de las olimpiadas de conocimiento? ¡Qué embrollo!