Entre el bullicio, el reloj de la Catedral

Por Guadalupe Rivemar Valle

giralunas5@hotmail.com

En una dinámica tan intensa como la que se vive en Tijuana, en ocasiones hay acontecimientos de enorme trascendencia que se pierden en el bullicio, pero que finalmente se imponen ante la comunidad. Y así, sucede que en Tijuana, desde varios puntos de la ciudad se alcanza a escuchar a lo lejos, el Himno Guadalupano y las campanadas puntuales del recién restaurado reloj de la Catedral de la calle Segunda. Hacía más de una década que no funcionaba y parecía que a nadie le importaba si lo hacía o no, hasta que una tarde, Antonio de Carlo, artista tijuanense y Presidente de la Asociación Cultura sin Fronteras, “tijuaneando” por los rumbos del centro, entró a la catedral acompañado por Martha Cuevas, Directora de Relaciones Públicas del grupo cuya vicepresidencia recae en el tenor Marco Antonio Labastida. Admirando el edificio, se percataron de que el reloj no funcionaba y después de hablar con el párroco Pedro López y otras autoridades de la Diócesis, la Asociación, asumió el noble compromiso de devolver a los tijuanenses un reloj que no solo marcaría el paso del tiempo, sino que cada hora tuviera programado entre otras 24 melodías, el Himno Guadalupano y a las 12 de mediodía, acompañara su tañido con las notas evocadoras del Ángelus.

En esta hazaña, el reloj inicio su travesía. Para ser trasladado hasta Zacatlán, Puebla donde sería restaurado por los Olvera, primero tuvo que ser totalmente desarmado en Tijuana. Por su antigüedad, las piezas ya no se pueden comprar, sin embargo para los Olvera que van en su tercera generación como fabricantes y restauradores de relojes, no hay imposibles y ellos mismos, elaboraron las delicadas piezas que fueron necesarias para hacer funcionar de nuevo esta maquinaria. El proceso tomó mes y medio y tuvo un costo de 115 mil pesos. El taller, cuenta con probada experiencia en maquinaria monumental y carrillones antiguos, de origen europeo como nuestro reloj alemánholandés, fabricado hace más de cien años. Mientras el reloj estaba listo, la Asociación, apretaba el paso con otras reparaciones como vitrales y fallas en el sistema de iluminación interior y exterior.

Llegó el día de la gran cita: las 12 del mediodía, el domingo 22 de julio, la reinauguración del reloj, se daba en el marco de otra gran celebración, pues de manera paralela se develó una placa por parte del INAH, donde se reconoció a la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, como primer monumento histórico de Baja California, después de una serie de trámites y gestiones que duraron varios años. Los cambios significativos de la ciudad, nacen de iniciativas ciudadanas y si bien hubo representatividad de autoridades estatales, a pesar de ser dos actos de trascendencia para la comunidad, no hicieron acto de presencia representantes de la Delegación del Centro, mucho menos del IMAC. Por lo pronto, Cultura sin Fronteras, se lleva una estrella y se planta firme en Tijuana, ya que para octubre preparan un magno festival artístico. La guadalupana, la guadalupaaana y ¡qué gusto distinguir entre el bullicio, el repicar de estas campanas!

*La autora es promotora cultural.