Entre dos conversaciones

Por Ana Celia Pérez Jiménez

En el camino en que andamos, no en la ruta sino en el segundo por segundo, el aire se mueve en confusión con nuestro movimiento; él no quiere llegar a ningún lado, no tiene prisa pero yo siempre, ignorando mi destino. Tengo muchos planes, más de los que puedo sostener con las dos manos abiertas o cerradas, pienso no hay diferencia, pero muchos únicamente llegan a eso, al plano y dibujo, a lo pensado y no preparado, quedan incompletos, los olvido, cambio de página y comienzo de nuevo.

Me encuentro muy distraída, a veces en lo pequeño, lo no relevante y que no trasciende, de eso sólo yo soy la culpable, entre otra lista que hoy y aquí no recitaré. Me dejo llevar por lo que escucho, observo y leo, y en una especie de hipnosis allí me tienen en preocupaciones ajenas, lejos de lo mío, de eso que espera su turno dentro, con argumentos y razones quizá válidas, pero quién tiene tiempo para eso, me digo.

Al parecer procrastino hasta en mi propio sueño, como si no sintiera el cansancio, el mañana que me llama y me espera y yo sirviendo la segunda taza de café, como si el insomnio y yo todavía tuviéramos pláticas pendientes. Me envuelvo demasiado en el ajeno, en el otro, en su mundo y problemas y cuando no me hábito, me habitan, mis inquilinos sin renta, con penas debajo del árbol y también de los párpados. Acepto el amor por el otro, lo que dedico en sus cuestiones y mi deber se paga; pero a veces debo tirar todo de mi escritorio y empezar de cero, de nuevo, conmigo, acomodando el tintero y forzarme a quedarme quieta, a escucharme un rato, porque el nudo de la garganta quiere desnudarse sin testigos.

Es importante tener una cita de a una persona, como el que sale con su pareja, hay que enamorarnos de nuestra esencia, plática, gestos y errores, recordar nuestros gustos y preferencias. Qué ningún intruso llegué a querer conquistar lo ya conquistado, en mi pueblo no habrá muertes, sólo refugiados y amigos.

En mi mundo, que es sólo mío de acuerdo a lo que creo e incluso algunos científicos recientemente lo han comprobado, yo veo todo como yo y nadie más, me quieren regalar ideas pero al final es como yo quisiera y como de a momentos no puedo negarlo.

Divididos y confundidos esperamos no ser vencidos, esperamos de alguna forma ser amados, sin saber cómo, tan sólo imaginando, mientras nos despeina el aire.

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