Entre columnas: México y EE. UU., amores perros

Este viernes, recién acaecido, fue testigo de la delicada plática entrelazada entre el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Enrique Peña Nieto y el actual Senador de los EE. UU., John Sidney McCain III, en el Distrito Federal de la República Mexicana. El primero, ha observado 46 veces el paso de las estaciones del año, nació en Atlacomulco, es abogado de profesión y cuenta con una maestría en administración de empresas; proviene de un linaje político de arraigo en la región de donde es oriundo. El segundo, cuenta con 76 años de existencia, llegó al mundo en la estación naval aérea Coco Solo, en la zona del Canal de Panamá, Panamá; es piloto aviador naval, graduado de la Academia Naval de los EE. UU.; fue prisionero de guerra por más de cinco años en Hanói, Vietnam; su estirpe militar desciende a él desde su tatarabuelo.

El muy condecorado guerrero convertido en senador por Arizona desde hace 26 años (reelecto en 4 ocasiones), comentó que la relación entre México y los EE. UU. es como un matrimonio que tiene sus problemas y discusiones. Al decir verdad, no es exactamente así. Parece ser que desde el lugar donde se come la tortilla y el frijol, la relación con el gobierno de los que mascan hamburguesas y hot dogs, es vivida como una auténtica esposa de harem; pues el marido yanqui, por tradición, cuenta con varias esposas y concubinas a las cuales siempre les ha exigido algunas tareas. La favorita nunca es una. Todo es cuestión de geopolítica según los signos de los tiempos, o del humor del marido según dicte la luna.

Ya en el juego postrero de las explicaciones brevísimas, e inconscientemente osadas, también comentó que hablaron del esfuerzo mexicano de fortalecer la frontera y de cooperar con sus agencias como el Homeland Security (Departamento de Seguridad Nacional), y otras. Por su parte, la chicuela del harem sabe a la perfección que le revisaron la talacha preventiva de impedir que se brinque algún barbudo del medio oriente, sendas murallas de acero y de concreto, y les arme un zafarrancho de grandes proporciones en el mismísimo territorio que parió al McDonald’s. ¡Muchas vidas anglosajonas penden de ello y ventas de pequeñas cajitas felices también!

McCain III, sin pesadumbre alguna, esclareció que Peña está comprometido a continuar combatiendo a los cárteles de la droga, a fin de evitar que la inseguridad por el narcotráfico cruce al país vecino; aunque reconoció que principalmente es el consumo de droga de los EE. UU. lo que genera la oferta de México. Siendo así el estado actual de las cosas, ¡sí está más que jodido ser la cónyuge del poliamoroso! Pues prácticamente pone a la fémina consorte a bien preparar la cama para él seguirse revolcando en sus múltiples orgías, a la vez que le indica como tenderla para que las sábanas no se arruguen tanto. ¡Ni hablar de ello, pues es quien da para el chivo!