Ensimismada

Por Ana Celia Pérez Jiménez

Me permito este sueño porque soy yo la que duermo y despierto, me permito esta caída porque es mi precipicio y vértigo, me permito este dolor porque yo lo quiero sin embargo no sé qué tanto lo necesito, pero a veces me es necesario sentir y sentir fuerte, sea la derrota, sea el engaño, sea la sonrisa pero quiero verla bien definida, en frente de mí y saberla, no titubear, no darle la vuelta estar ahí lista para el impacto de todo eso que venga hacia mí.

Creo que enfrentamos peores penas por evadir la primera que es el ser uno mismo, el ser esto y habitarlo todo hasta la punta de los dedos y dejar morir hasta el último cabello que cae y resbala por mi hombro. Llenar este espacio que tiene mi cuerpo en la tierra, reconocerme cuando me llamen cual animal, cual mascota y aun así tener la inteligencia de aprender de ello.

Cada vez menos distancia, quizá más infierno; pero ahí la llevo con mis puntadas, con mis costuras, llenando y cerrando mis puentes y divisiones, siendo una con todas estas partes recreadas y rotas y todavía así aprender a amarlas y cuando no puedo mínimo pretendo, porque para qué mostrar al otro eso que no terminó por aceptar creo yo, en un día de duda.

La vida es muy burlona y yo un poco más, me mofo de lo que no entiendo, me pica la curiosidad de lo que no comprendo, como eso de querer tener una familia, eso de terminar proyectos, eso de amanecer con propósito, eso de llevar una dieta, como que yo soy tierra donde ese tipo de semilla nada más no germina y opte por la vid, me entretiene, embriaga y me da una aire de cultura. Los días que he dejado ir vivos y los otros que se me irán por igual, no soy cazadora nata, no vine a matar, vine a morir desde el momento que toque la vida o ella me toco a mí, no debo nada y yo tampoco soy de esas de llevar la cuenta.

No busco ser peculiar, pero tampoco busca la norma, el uniforme, la edad adecuada, el deber social o moral y para ello creo que  ambas cosas hace mucho que les perdí y nunca quise buscarles y mucho menos dar una recompensa por quien me les trajera de vuelta. Tengo un glosario interno con nuevas definiciones, me hacen feliz, me ponen contenta; colorear con mis propios colores, tener una recamara con mi esencia, tener amigos de mi mundo, compañía de a deberás, llevar libros de copilotos y guardar en una pequeña caja de metal todos mis botones huérfanos. Aquí nada rima, aquí es realidad y aquí es donde batallo pero intento, ¡sí que lo intento estar!

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