Enfocando datos: Reflexiones de campaña

Por Juan Carlos Ochoa

Comentaba en mi participación anterior que el movimiento electoral se empieza a sentir cada vez más por estarnos acercando al inicio de la campaña federal intermedia en la que elegiremos a los nuevos diputados federales. 

Para nosotros los encuestadores este movimiento inicia desde antes de las precampañas, en ocasiones para apoyar a los partidos a ver cuál de los posibles candidatos está mejor posicionado. 

Con esto en mente y tomando en cuenta que hemos tenido la suerte de trabajar en muchas campañas electorales es que me permito hacer los algunas reflexiones sobre situaciones comunes que se presentan relacionadas con  la medición de la opinión pública.

 

Un elemento muy curioso es que todavía en estos tiempos hay candidatos o partidos que ejecutan sus campañas sin hacer una sola encuesta, no precisamente por no tener los recursos para contratarla, sino porque no la consideran necesaria.  Tienen la premisa de que sus propuestas y el estar saludando a la gente en los recorridos que hacen les generarán votos el día de la elección. No medir la opinión pública en una contienda electoral es como dar un salto al vacío, esperando a que el día de la elección resulten mágicamente favorecidos con los votos.

Ocurre algo similar cuando sí se realizan encuestas y se miden preferencias pero los candidatos no las creen, tratan de buscarle fallas metodológicas al estudio (tema que desconocen) y prefieren pensar convencidos de que ellos entienden mejor  el sentir de la gente porque en sus recorridos los reciben muy bien, los felicitan y les dicen que van a ganar. 

En la realidad, el número de personas que un candidato puede saludar es muy limitado y no alcanzará a convencer (ni saludar) a todos los electores de esa forma. Para bien o para mal la gente saluda regularmente a todos los candidatos y trata de quedar bien con ellos, así que eso de ninguna manera es una forma eficaz de medir el sentir de la ciudadanía.

Otro aspecto que también tiene que ver con la miopía de los candidatos y políticos en general es la premisa de que los ciudadanos son “sensibles” a lo que aparece en la opinión publicada (lo que aparece en medios de comunicación en columnas como ésta). 

Me ha tocado ver en diversas ocasiones estrategias de campaña política  enfocadas a tratar de “revertir” lo que publicó algún columnista o líder de opinión en un periódico.

Inclusive se han generado mensajes oficiales para tratar de responder a lo publicado en alguna columna política, haciendo un dispendio de recursos gubernamentales, cuando en realidad la población en general desconoce por completo sobre el tema y honestamente ni les interesa. Y es que no hay que ser muy inteligente para darse cuenta que las columnas son leídas por un segmento muy pequeño de la población y que solo 3 de cada 10 acostumbran leer el periódico en este país (y no precisamente la sección política).

 

Esto no termina aquí, pero sí el espacio que tengo, así que como como en la tele., Continuará…