Enfocando datos: El Nivel socioeconómico II

En mi anterior participación escribí sobre los niveles socioeconómicos, que básicamente son una clasificación de los consumidores mexicanos de acuerdo a su capacidad para satisfacer sus necesidades en varios rubros: desde la alimentación y el transporte hasta la tecnología y el desarrollo intelectual, aspectos que determinan su calidad de vida y bienestar. 

Los siete niveles (AB, C+, C, C-, D+, D y E) son creados por la Asociación de Agencias de Investigación de Mercados (AMAI) por medio de una serie de preguntas que se aplican  a un algoritmo que como resultado define un nivel socioeconómico del hogar.

La relevancia de este tema para cualquier persona que esté a cargo de un negocio es la de poder conocer la clasificación de sus clientes actuales y potenciales para generar una oferta atractiva que se traduzca en mayores ventas. 

Pero más allá de conocer la clasificación, lo interesante es la mezcla de los elementos que conforman cada nivel, que van desde las necesidades primarias hasta las superiores: infraestructura básica, sanitaria y práctica; tecnología y entretenimiento; planeación y futuro y finalmente capital humano.

El grado en el que estos aspectos son satisfechos determinarán los estilos de vida de las personas, que en términos más prácticos podrán indicar si para un hogar la actividad de diversión a la que tiene acceso es ir al parque a pasear con la familia y para otra tenga capacidad para viajar al extranjero para esquiar.        

Obviamente no es sorpresa que como resultado de esta clasificación indique que los niveles más bajos (D+, D y E) destinan la mayor parte de su gasto en alimentos,  transporte y en los cuidados personales. Y el resto de los niveles (AB, C+, C y C-) tienen  capacidad para gastar en actividades de entretenimiento,  comunicación, en la adquisición de vehículos y ahorrar.

Aunque se supone que los niveles se aplican en todo México, en la frontera se tienen variaciones más grandes que no precisamente corresponden a lo establecido por el algoritmo de la AMAI. Por ejemplo, en el interior del país la gente tiene que ahorrar por mucho tiempo y probablemente sacar un crédito para poder tener acceso a un automóvil, en algunos casos su única alternativa es el transporte público.

En la frontera es diferente, los autos son económicos y se puede encontrar a un hogar con muchas carencias pero hasta con dos autos (que apenas caminan). 

Aspectos como estos evidencian un mayor acceso a bienes y satisfactores de los residentes de la zona fronteriza que no se tienen en el resto de la República pero que no precisamente se reflejan en los estilos de vida de la gente, en su nivel de estudios o cultura.

Pero finalmente usted se preguntará: ¿A qué nivel pertenezco? o ¿de qué nivel son mis consumidores? 

Es muy fácil conocerlo, descargue la aplicación “NSE AMAI” para su tablet o teléfono que le hará como máximo 8 preguntas para determinar su nivel.

Se dará cuenta que aunque la clasificación no es infalible, para el propósito es lo mejor que hay.