Enfocando Datos: Brasil no huele a Mundial

Por Juan Carlos Ochoa*

juancarlos@focus.com.mx

En mi reciente visita a Brasil, en específico a Rio de Janeiro tuve la oportunidad de ver lo hermoso que es el lugar. Realmente es muy diferente a lo que había visto, los paisajes que se pueden apreciar son una verdadera postal inigualable.

Honestamente tenía altas expectativas del país, una economía que compite fuertemente con la de México como las más dinámicas de América Latina, el país donde se llevará a cabo el mundial de futbol en menos de dos meses y la ciudad que fue elegida para celebrar los juegos olímpicos del 2016.

Esperaba ver una ciudad moderna y vanguardista, que se “oliera” el ambiente del juego más popular del mundo y emblema del país, que se viera la inversión al menos temporal de la llegada de tan importante evento. 

Mi sorpresa fue que nada de esto se puede apreciar, pareciera que el mundial está a años de distancia y  que desde los noventas no se le invierte a la ciudad.

Me encontré con una ciudad con una deficiente infraestructura carretera, superada probablemente por cualquier ciudad mediana de México,  aeropuertos descuidados y mucha pobreza aparente.

Dato curioso, los precios muy altos tanto de productos como de servicios que hacen reflexionar sobre la manera en como una población con tanta pobreza puede sobrevivir.

Me pareció muy interesante el caso de Brasil, el país del momento pero viviendo una situación muy complicada en la que ya se habla de una recesión técnica por los dos últimos trimestres sin crecimiento, con una inflación superior a la pronosticada de casi 6%, con una devaluación del Real con el dólar del 30%, entre muchos otros indicadores que ponen en peligro a una de las economías mas grandes del mundo.  

Definitivamente Brasil creció fuertemente en el pasado por sus exportaciones de materia prima a China, su principal socio comercial, pero ahora que China se ha desacelerado causa un efecto doble en el país Sudamericano. 

Se da mucho crédito al anterior presidente, Lula da Silva por haber hecho dar el brinco económico a Brasil,  el obrero que llegó a ser  presidente,  además de que su período presidencial lo dejó bien parado a nivel internacional.

Pero dentro del país no es visto precisamente de esa manera,  se le critican fuertemente las prácticas populistas que han mantenido a la mayoría de la población en la pobreza pero eso si, “felices”. 

Su predecesora Dima Rousseff no es muy diferente, por ejemplo promovió una ley para hacer feriados los días en que juegue Brasil (ellos si alcanzan al menos 6 partidos), por lo que el país detendrá su productividad por al menos una semana, todo para tener contenta a la “mayoría”.   Pero dejando de lado todos los problemas del mundial, lo que llama la atención es lo peligroso de las prácticas populistas que parecen haberse incrementado en América Latina.

Veremos como le va a Brasil y que sirva de lección para que en México no tomemos esos rumbos que en el pasado ya nos han demostrado en que termina la historia.

*El autor es director asociado de la empresa Focus