Encuentro: Un gasto inapropiado de los diputados locales de BC

Cada uno de los 25 diputados locales que conforman el Poder Legislativo de BC recibe $260,000 m.n. cada mes por concepto de “Gasto Social».

Eso en adición a lo que reciben por otras partidas como son: presidir una comisión; operar una oficina en su distrito; «apoyo institucional» y su sueldo el cual justo es mencionar que acordaron disminuirse.

En la partida de «Gasto Social» este año los diputados gastarán $78 millones de pesos. Representa el 15% del presupuesto destinado al Congreso, (sin incluir el Órgano de Fiscalización). De seguir así en sus 3 años esta legislatura gastará 234 millones de pesos solo en este concepto.

Algunos diputados entregan parte de ese dinero público a organizaciones de la sociedad civil que hacen muy buen trabajo por nuestra comunidad. Otros usan parte de esos recursos para entregar cobijas o despensas a personas en condiciones de necesidad extrema. Todos lo hacen de manera desarticulada y en lo individual y otros  quién sabe en qué lo gasten. En el portal de internet del Congreso del Estado no aparecen informes  de estos gastos y tampoco nada relacionado con el presupuesto ni los dineros gastados por el Congreso. «En casa de herrero, azadón de palo»

Más allá de rendir cuentas lo que procede es eliminar por completo la partida de «Gasto Social» del presupuesto del Poder Legislativo por la simple razón que la función de un legislador no es la de gastar dinero. Esa función le corresponde por ley al Poder Ejecutivo.

El que un legislador tenga presupuesto para de manera personal y directa ejercer gasto público distorsiona su trabajo y lo distrae de su función que es legislar; vigilar el uso correcto de los recursos públicos de los otros poderes y realizar acciones de gestión ante otras autoridades en favor de los ciudadanos que representa.

Un legislador no tiene nada que hacer gastando dineros públicos que no tengan relación directa con sus atribuciones. El único dinero público que debe recibir es el que tiene que ver con su sueldo y con la naturaleza de su trabajo.

Es como si los magistrados del Poder Judicial recibieran dinero para ellos personalmente gastarlo en otras cosas que no tienen que ver ni con su trabajo ni con sus atribuciones.

Bien por los diputados de esta legislatura que tuvieron la sensibilidad de bajarse el sueldo. Bien por haber disminuido el presupuesto del Congreso de BC respecto al año pasado. Ahora tienen una gran oportunidad de demostrar tino político y eliminar estas partidas que no son propias de un legislador, que adolecen de transparencia y que se prestan para uso personal o indebido.

El Congreso de BC sigue siendo uno de los más caros del país, (presupuesto total por diputado). Cambiar esto está en las manos de nuestros 25 diputados pero necesitan nuestra ayuda. Si los dejamos solos será más difícil que hagan lo que tienen que hacer. Aquí es un buen espacio para la participación ciudadana. Vamos a darles una mano para que lo cambien y dos manos, en forma de aplauso, si lo logran.