Encuentro: Reelección ¿conviene o no?

¡Sufragio efectivo, no reelección¡ fue la frase más emblemática de la política mexicana del siglo XX. Era el cierre de todo comunicado de gobierno sin importar el tema. Se usaba en todo y para todo. Desde una solicitud de medicinas hecha por el IMSS pasando por una notificación de embargo de Hacienda hasta todas las cartas firmadas por el Presidente de la República. Se repetía al cansancio se conociera su razón de ser o no. Se entendiera o no.

Esas cuatro palabras y una solitaria coma resumían una de las razones de la revolución mexicana.

Sin embargo pocas cosas tan falsas y vacías como esa frase. Qué ironía que una piedra angular de la revolución, que tuvo su legítimo origen, en los hechos se convirtió en un engaño que consistió en que por décadas no había sufragio efectivo y sí había reelección.

Esta frase es el mejor ejemplo de la importancia del uso correcto de una coma. La frase original reza: ¡Sufragio efectivo (coma), no reelección¡ Esto significaba que el voto se debía respetar y contar bien y que no debía haber reelección. Sin embargo en los hechos la frase fue la siguiente: ¡Sufragio efectivo no (coma), reelección! En incontables ocasiones no se respetaba el voto y en incontables ocasiones sí había reelección.

¿Cómo? Una persona puede ser diputado y luego senador y luego diputado. O alcalde, senador y luego alcalde de nuevo. Incluso en ocasiones sin siquiera pasar por la urna como es el caso de los plurinominales. Así hay muchos más ejemplos de simulación contrarios a esa frase emblemática.

El Congreso Federal aprobó en días pasados la reelección consecutiva pero limitada a solo un período adicional para los diputados federales y alcaldes a partir del 2018. Hasta antes de esta reforma México era el único país del mundo inscrito en la ONU que no tenía reelección consecutiva.

Para muchas personas la reelección es impopular porque consideran que esta fue una de las causas de la revolución. Argumentan que si volvemos a ella será tanto como incitar otra revuelta.

Una cosa es una presidente dictatorial como Porfirio Díaz que duró 30 años en el poder al frente de un país sin democracia y sin instituciones y otra cosa es una reelección limitada a solo una ocasión más y solo en diputados y alcaldes en un país y entorno muy distinto al de hace más de un siglo atrás. También existe la creencia de que la reelección será la manera por la cual los malos políticos seguirán haciendo de las suyas.

Es posible que haya casos en los que así sea sin embargo la reelección es precisamente el instrumento para que los ciudadanos despidamos a un mal legislador o recontratemos a uno bueno. Si un legislador quiere ser reelecto tendrá que ganarse, con su trabajo, la confianza de los electores. Al contrario si un mal legislador o mal alcalde, (piensen en uno), desea reelegirse su mal trabajo será tu derrota. Habrá un auténtico juicio en las urnas.

La reelección sirve para mejorar la calidad de la política en nuestro país porque vigorizará al Congreso, permitirá aprovechar la buena experiencia acumulada de quienes hacen bien su trabajo y evitará el muy costoso borrón y cuenta nueva en cada cambio de legislatura. Además es un incentivo para una mejor rendición de cuentas de los políticos hacia los ciudadanos y servirá mucho para fortalecer nuestra aun joven democracia.