Encuentro: 25 años del PAN en BC. ¿Cómo tomar esto?

Se cumplieron 25 años de que el PAN ganó la primer gubernatura emanada de un partido de oposición y que fue reconocida oficialmente. Hoy esto se dice fácil pero definitivamente que no lo fue.

Más allá del triunfo del PAN está el triunfo de la voluntad de la mayoría de los electores quienes hambrientos de un cambio depositaron su confianza y sus esperanzas en el PAN y sus candidatos.

Es momento propicio para que el PAN, además de celebrar, cosa que es válida, haga un alto en el camino y más que ver hacia atrás, pues no se puede vivir solo del pasado, aproveche la conveniencia de reflexionar, de ver el presente y ver hacia dónde quiere ir pero sobre todo cómo quiere llegar.

El PAN, o para el caso cualquier partido, no debe preguntarse qué debe hacer para ganar, sino qué debe hacer para servir a quien se debe, a la gente, y con ello generar confianza para de esa manera ser más competitivo y entonces tener más posibilidades de recibir el voto de la mayoría para así, ganar elecciones y no al revés donde la tónica de los partidos en muchas ocasiones es la del poder por el poder mismo.

El poder no debe ser el objetivo de los partidos. El poder es el resultado de hacer las cosas bien y emana de la voluntad de los ciudadanos. El objetivo, por increíble que sea, es servir, (no servirse). No hay que confundir el fin con los medios.

El PAN debe buscar que sus fortalezas sean mayores pero también debe tener el valor y el ánimo de reconocer y corregir errores y desviaciones. De ceñirse, en los hechos, al rumbo de los principios que lo buscan hacer diferente de las otras opciones políticas.

En este histórico aniversario el PAN debe: Procurar la congruencia que genera confianza de los ciudadanos. Buscar la cercanía con la gente pero no solo en procesos electorales. Vigilar a los gobiernos emanados del partido que sea, incluyendo el suyo.  Lograr acuerdos políticos porque la gente no quiere pleitos. Buscar hablar menos y hacer más. Y tener la altura de reconocer los errores y actuar en consecuencia.

La realidad es que para muchas personas los partidos políticos no solo no son solución para sus problemas sino obstáculos para sus vidas. Por eso muchos no creen en los partidos.

Hace 25 años la gente sacó un gobierno que no quería. Ahora el PAN tiene la oportunidad de hacer lo necesario para que no le suceda lo mismo pero solo en la medida que fije su mira en servir a la gente.

El que el PAN pueda hacer esta reflexión es una buena manera de honrar lo sucedido hace 25 años, de validar su razón de ser y de ver hacia delante.