Encontrando el camino amarillo…

“Dónde el viento hace buñuelos”, montaje de Arístides Vargas, director del grupo teatral ecuatoriano “Malayerba” marcó un antes y un después en la vida profesional de Gonzalo García. 

 

“Vinieron al Multiforo del Instituto de Cultura de baja California (ICBC) con dos proyectos, pero ese en específico me llamó la atención”, explicó en entrevista para El Informador de BC.

También la película danesa “Dogville” de Lars von Trier protagonizada por Nicole Kidman.

“Está filmada sobre un teatro y no hay locaciones, es escenografía pintada sobre el suelo. Todo es negro y con la imaginación; cuando vi esa película dije ‘quiero hacer ese tipo de teatro’“, afirmó García, originario de Vizcaíno, una población perteneciente al municipio de Mulegé, en Baja California Sur.

“Me vine de un lugar donde no hay teatro, no hay nada cercano. Y me dicen ‘ah, de la Paz’. No. Estoy a DIEZ horas de La Paz”.

Siempre supo que quería dedicarse a algo que tuviera que ver con el canto, el baile y la actuación. Su mamá, (cantante) fue quien lo acercó a las artes. Ingresó a la Licenciatura en Teatro en la UABC a mediados de 2008; fue ahí donde coincidió con Gilberto Corrales.

“El teatro que él quería dirigir, era el tipo de teatro en el que yo quería actuar”.

Desde la universidad, trabaja como actor en el grupo “Teatro en el Incendio”. Este 2013 decidió comenzar a producir.

“Me nace la idea –miedosa- de dejar de actuar. Lo dejé por un tiempo pero, parece que a fuerza tengo que actuar (risas)”, afirmó, debido a las circunstancias profesionales, ya que ha vuelto a encarnar personajes que había dejado.

Además, decidió meter un proyecto de cabaret a la convocatoria de apoyo a producciones universitarias a cargo de Tijuana Hace Teatro y obtiene el apoyo. El proyecto se titula “La mama”. “Ahí canto mucho, es muy cómico. Tiene un discurso sociopolítico y es en lo que estoy trabajando ahorita. Me rehúso a dejar la producción porque también me apasiona. Quizá lo que tengo que hacer es dejar de dormir, o dejar de comer…”

Además de ser quien figura en el monólogo de “La mama”, también lo escribió.

“Lo hago todo, el cabaret es así. El mismo actor –cabaretero- actúa, produce y dirige. Apenas en Tijuana han surgido en estos últimos meses, proyectos de este tipo”.

Utilizará temas mexicanos como “Cielo Rojo” y “Cucurrucucú Paloma” a los que les cambiará la letra siguiendo el objetivo cómico del espectáculo.

En cuanto a cómo se vive emocionalmente al dedicarse a este oficio, García explicó que cada parte la aborda de manera diferente.

“Siempre estoy estresado con la producción. Estresado mal. Tomando siete cafés al día. No me pone de malas, es porque soy perfeccionista y como no trabajo sólo para mí, sino para una compañía, quiero que los actores estén cómodos y no se tengan que preocupar”, haciendo referencia a conseguir espacios para presentaciones, escenografías y demás recursos.

También reflexionó acerca de la forma de trabajo al llevar dos años con “El Incendio”.

“Los creativos tienen que dedicarse a crear. Que no se interrumpa ese proceso por tener que conseguir un carro para mover la escenografía. O tener que conseguir publicidad. Hay que tener todas las condiciones para que hagan su labor que es crear”.

 

El teatro y sus reglas

Respecto a la actuación confesó que antes de las funciones, se sigue poniendo nervioso.

“Nosotros vemos el teatro como un convivio y tiene sus reglas. Es un fenómeno. Así sea que utilicemos métodos tradicionales, teatro a la italiana, cuarta pared, lo que sea. Si algo no podemos evitar, es que estamos acompañados y de eso se trata”.

Además, para “Incendio” una de esas reglas en la mayoría de sus montajes es interactuar con el espectador.

“Nos ha funcionado como creativos y nos ha caracterizado quizás como compañía”.

Económicamente, afirma que ha ido aprendiendo y cada vez lo va manejando mejor.

“Estamos encontrando ya el camino amarillo. La línea punteada. También porque cuando empezamos éramos alumnos y “El Incendio” era en nuestros tiempos libres”.

Ahora que aunque todavía jóvenes, ya son adultos. Se dedican al proyecto de tiempo completo y lo abordan con una visión de negocio.

“Si queremos que esto llegue a los espectadores, necesitamos dinero para producir para que los actores ganen con su trabajo. Sí se puede vivir del teatro”.

Recordó a uno de sus maestros de la licenciatura, Daniel Serrano, quien le dijo “el arte es la única profesión que no te permite de ninguna manera ser mediocre”.

Comentó también que hay profesiones en las que se puede “ir ligero” una vez alcanzado cierto puesto…

“El arte está en constante cambio. Tú crees que estás haciendo la vanguardia y resulta que ya mañana es otra cosa. Además, si quieres vivir de esto no puede ser como hobby. Es difícil pero cuando encuentras la manera y tu lugar, te encuentras con las oportunidades y sabes cómo conseguir el recurso para vivir; tienes que trabajar mucho y no se puede ser flojo. Así si se puede”.

La pasión es un elemento que Gonzalo García cree importante para los públicos potenciales del arte escénico.

“Me encantaría que la pasión que los artistas sentimos por el arte que hacemos, la sintieran los espectadores. Creo que no sucede porque no se dan la oportunidad. Estoy convencido que si la gente se diera esa oportunidad, lograría sensibilizarse. Y le traería muchas cosas que no conoce de su vida. Esto no es nada más entretenimiento” con ello apuntó a otras compañías teatrales en la entidad. Como Tijuana Hace Teatro y La Muralla Teatro de Irving Gallegos.

“No somos nomás nosotros. Cada compañía tiene su discurso. No sé cómo lograr que la gente se dé la oportunidad, pero siempre lo voy a estar intentando”. Concluyó

“La mama” se presentará el 13 y 14 de diciembre en MicroTeatros ubicado frente al Museo de Cera en la calle primera del Centro.

El costo es de 50 pesos y la función es a las 8:00pm.

Para saber más de esta compañía favor de consultar www.teatroenelincendio.com