¿En qué invierte usted su tiempo?

Por El Recomendador

Digámoslo de otras maneras, ¿Qué tan inteligente se muestra usted cuando invierte su tiempo de descanso en mamarrachadas? ¿Qué tanto lo esclavizan a usted la mercadotecnia y los algoritmos de las empresas del entretenimiento? Porque una manera muy actual de convertirse uno en esclavo de ellas, es consumir, hasta el final, todo lo que ofrecen las compañías mercantiles del entretenimiento.

Si usted no ha puesto límites a las pifias, a los bodrios, a las telenovelas ridículas e idiotas y no se ha mostrado capaz de quitarlas y de dejarlas de ver, sabiéndolo o no, se está usted esclavizando a Netflix, Clarovideo, Prime Video, etc. O si soporta en exceso la mala televisión comercial y la prende por prenderla, sin que le importe lo que vaya a ver, se ha convertido usted, sabiéndolo o no, en esclavo de ella.

Ya que ni a los legisladores federales ni al Poder Ejecutivo Federal les importa defender a todos los mexicanos de los abusos y estafas que se dan en el uso de las concesiones que pertenecen al pueblo y que no lo benefician, tiene que ser usted mismo el que se defienda de estas industrias del imperialismo internacional del dinero que sacan jugo a la indefensión del pueblo. Por eso, este Recomendador quiere cumplir su deber de criticar, aunque tenga que convertirse en un Des Recomendador.

Creemos que usted no debe elegir aquellas series, películas y programas que: 1.- Deliberadamente no terminan los relatos y lo remiten a otra temporada en la que ya no se tiene nada que decir. 2.- Argumentos atroces que muestran una mescolanza de emociones absurdas y contradictorias. 3.- Series decepcionantes que sólo utilizan el miedo o el voyerismo y cuyo relato es convencional y sensacionalista. 4.- Series que nos aburran y decepcionan a todos casi de principio a fin y que las empresas “estiran” artificialmente para que duren más y tengan más temporadas.

  • Caso número 1: Serie Otra vida. De ella ha dicho la crítica internacional: “la escritura es atroz, dejando a los actores que sigan un batiburrillo de emociones desconectadas o viajes sin sentido de sus personajes…”. “Quizá necesites otra vida después de malgastar la que tienes viendo esto (…). El guion es atroz”. “No está hecha con elegancia y funciona más con sustos que con ideas”. “Convencional y decepcionante (…) Es mejor que los espectadores no esperen nada revolucionario, ni siquiera lógico (…)”. “Una producción frustrante de baja calidad (…). Un thriller de segunda fila que malgasta a sus actores”. “Ciencia ficción de saldo (…). Tiene evidentes trazas de producto barato: la historia manida hasta el extremo, los personajes difusos, la realización de brocha gorda…”.
  • Caso 2: La víctima número 8, serie española que cuenta un caso falso de investigación de un terrorismo inexistente. Pero, al final, como toda la justicia está corrupta y en complicidad con los verdaderos asesinos, nunca va a haber un desenlace congruente, a menos que se arriesgue usted a recetarse la siguiente temporada.
  • Caso 3: La cuarta temporada de Las chicas del cable, que incluye todas las cursilerías y absurdos en toda mala telenovela: Casos jurídicos y médicos imposibles y sentimentalismo barato a raudales.
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