En pantalla: Wolverine: Inmortal (The Wolverine)

Elegir, en este caso, es optar entre rechazar o aceptar la violencia absurda precisamente por carecer de argumento.

 Si usted es de las personas que gustan de la extrema violencia, puede ser que no le importe esto y se lance usted a consumir toda clase de enredijos y absurdos. En este caso, busque esta película.

En cambio, si usted exige que haya una historia, sea ésta fantástica o realista, pero apta para contar algo que se parezca a la vida y que lleve auténtica belleza, entonces no vaya a ver esto, no la alquile.

Actualmente la mercadotecnia sensacionalista ha invado el cine y produce mucho cine basura.

No, la buena actuación de Hugh Jackman queda sin sustento ante un engendro de cuadros contradictorios y sin hilo conductor. Con tal de vender violencia a lo bestia, los trucos se suceden uno a otro. Entre más crueldad, mejor, hasta hartarnos. Wolverine no es de ninguna manera “icónico”. El “universo X Man” es una fantasía sin hilo conductor que es rechazado por la inteligencia como algo que en nada se parece a lo humano: se queda en pura manipulación.

No hay nada más absurdo que un hombre que esté hecho para sacar cuchillas matonas de junto a sus uñas para pelear y matar. Que recibe agresiones de todas partes, sin saber por qué. Que saca una inmortalidad barata de la violencia por la violencia. Lo que no puede ni debe admitirse es que lo haga sin un motivo razonable y que la historia carezca totalmente de congruencia.

Los argumentistas construyen una cadena inconexa de sucesos, más que “fantásticos”, logran solamente eso que los jóvenes llaman algo “mafufo”; es decir, una secuencia de escenas de violencia no vienen al caso. Se trata, más bien, de una tomadura de pelo. La mercadotecnia cuenta con que hay personas que, con tal de pasar el rato, consumen lo que sea.

 “Divertirse” es una palabra, cuando menos, con dos significados. El primero, consiste en hacer fuegos artificiales que le exploten a uno en las manos si es inteligente, al grado de que digamos ¡Pero qué estoy mirando! O la exclamación elemental: ¿Qué, no habrá algo más inteligente y constructivo que este bodrio? El segundo significado es divertirse buscando películas inteligentes y con sentido humano.

Una batalla es, pues, de vida o muerte, no tanto en esta película, sino en la inteligencia y en las preferencias del espectador: Me dejo o no tomar el pelo. O violencia hasta la náusea para olvidarme de la vida realmente humana, o un relato auténticamente inteligente y entretenido.

Quiero descansar del trabajo con cine inteligente que despierte en mí y haga salir mis mejores potencialidades para gozar y fantasear, con una historia que tenga verdad, bondad y, por supuesto belleza.

¡Que el buen cine despierte en nosotros lo mejor! Yo creo que deberíamos rechazar el cine artificial y tramposo centrado en el vender a toda costa. ¿Eres consumista de cualquier bodrio; o cinéfilo con buen criterio?