En Pantalla: Suits

Esta serie es un drama-comedia protagonizada por Gabriel Macht y Patrick J. Adams. Se estrenó en 2011. Lleva cuatro temporadas. Es de la cadena USA-Network y puede bajarse en Netflix.

El interés principal es que se refiere a la supuesta vida de los abogados. Mientras en una obra de Shakespeare alguien, quiere componer el mundo matándolos a todos, en la realidad de la vida son absolutamente necesarios. Si los matáramos a todos, habría que volver inmediatamente a restaurar esa profesión y a ponerla a trabajar al servicio de la sociedad, empezando por los que han sido acusados injustamente y sufren persecución y violación a sus derechos.

Ninguna sociedad podría vivir sin la defensa de los abogados. Ejemplares minorías que han cambiado al mundo han sido encabezadas por un abogado. Es el caso de Gandhi, de Mandela, de Luther King. Ellos llevaron a minorías sociales a renovar moralmente a la sociedad, y a cambiar gobiernos y leyes injustas. La imparcialidad, sabiduría y rectitud de los buenos jueces, la habilidad y el arte de los auténticos buenos legisladores, la de los defensores la de los buenos fiscales. Todos llegamos a tener necesidad de un buen consejero y defensor cuando nuestros derechos son violados y soportamos el peso de la injusticia.

Muchas críticas pueden hacerse al sensacionalismo de la serie. El argumento versa sobre Mike Ross, un joven con una mente privilegiada que siempre soñó con ser abogado. Por un incidente desafortunado es expulsado para siempre de Harvard, antes de graduarse. A punto de caer en la trampa del tráfico de drogas, consigue deshacerse de la policía y colarse a una entrevista de trabajo para uno de los bufetes más importantes de Nueva York. A pesar de no haber completado sus estudios de abogado, Mike consigue impresionar a Harvey Specter, uno de los mejores abogados de Manhattan con fama de ganar todos sus casos. Se trata de un audaz que interpreta con manga muy ancha al Derecho y a la ética que obliga a los abogados.

El despacho no puede contratar como socios más que a licenciados graduados en Harvard, sin embargo, Harvey decide arriesgarse y ofrecerle el puesto a Mike. Ambos tendrán que ocultar este secreto al resto de los miembros del bufete, por lo que involucran a todos en la intriga: un “no graduado” o coyote autodidacta está actuando como abogado. Se presenta también conflicto entre la ingenuidad y la ética muy estricta del aprendiz que contrastan con la frialdad e insensibilidad de su superior. Pero ambos se complementan a la perfección. Harvey irá ahondando, cada vez, más su pasión por la justicia.

Las conciliaciones son habilísimas, la audacia es inacabable, los chantajes, los pactos, extorsiones y corrupciones, también. Hay, además amores y amoríos entre los personajes.

Para quienes hemos ejercido como abogados, estas aventuras de ningún modo representan la realidad del ejercicio ético deseable en nuestra profesión. La abogacía se toma como competencia de vanidades. El exhibicionismo y los celos dan lugar rivalidades y odios interminables.

Pero, a pesar de eso hay un trasfondo que dice buscar la justicia y la ética. Siempre hay un final inesperado, que alienta al televidente a seguir viendo la serie.