En los tiempos de Roma, el jurisconsulto Tito Maximus definía: “El ciudadano romano por Decreto del Emperador, goza de prerrogativas cívicas y legales concerniente a una organización jurídico-política que lo vincula con el Imperio”. Ser ciudadano de cualq

En este momento, me dirijo a todos los que tienen entre cuarenta y sesenta años de edad; de vez en cuando, recordamos o leemos acerca de nuestra infancia y de todo lo que vivimos con nuestros padres o las personas que nos criaron; seguramente, todos los de estas edades ya tienen hijos, a los cuales, comúnmente, se les dan ejemplos de cómo nos criaron a nosotros y cómo lo digerimos para nuestro beneficio, haciendo una comparación con nuestra vida y la de nuestros hijos para enseñarles una lección.

Desde los años 90s se hablaba de la “Generación X” de Douglas Coupland, escritor canadiense, de esto se habla y considera que esta generación es la que vivió de todo: desde escuchar la radio, TV en blanco y negro, aquellos que jugaron canicas, el trompo, rifles de madera con ligas y corcholatas, Atari, Nintendo y demás actividades recreativas de la época, las cuales recordamos siempre acompañadas de la frase “esos si eran juguetes, no los que venden ahora”; también estamos viviendo los tiempos actuales donde la tecnología ha transformado en nosotros la forma de ver la vida y compartirla con los demás; donde la cosmovisión de las cosas cambia y confunde a los más débiles.

Específicamente, por este tema te escribo amigo lector, para que reflexionemos acerca de cómo estamos viviendo la paternidad y el matrimonio, de cómo estamos formando a nuestros hijos con respecto a la sociedad que enfrentan y cómo actuamos en respuesta de sus actitudes; creo firmemente que muchos de nosotros, nos encontramos angustiados sin saber lo que debemos hacer o cómo reaccionar ante los amigos de nuestros hijos, la música que escuchan, la forma en que se visten, lo que ven y escuchan en televisión, internet y redes sociales.

Frecuentemente, escucho en radio y televisión los spots del gobierno federal con respecto a las reformas estructurales que dicen: Porque no debemos pensar en qué México le dejaremos a nuestros hijos, sino, debemos trabajar en qué hijos le dejaremos a México; por tanto, quiero decirte, que seguramente nuestros padres pensaron igual; en cada generación naciente, la preocupación de como formar a los hijos para que no se pierdan en la selva de la vida es la misma, donde normalmente, el más fuerte sobrevive y el más débil fenece.

Lo más importante, es formar ciudadanos en la familia, donde el ingrediente principal es el amor de los padres, los que lo formaron en el vientre (dos) los que seguramente lo verán nacer y alimentarán con lo mejor que tengan, no olvidando que el ser humano se compone de espíritu, alma y cuerpo; dejemos de ocuparnos solamente de alimentar el cuerpo (comida, ropa, casa, carros, dinero, deleites y pasiones) alimentemos el alma (emociones, sentimientos) y el espíritu (la conexión con Dios, la fe y esperanza de que Él tiene control de todo) muy importante también, la firmeza con que se educa a los hijos con principios y valores en el temor de Dios y en comunicación y planeación con la pareja.

Los objetos fueron hechos para ser usados, las personas fueron hechas para ser amadas; el mundo equivoca sus prioridades, porque se usan las personas y se aman los objetos.