En este momento

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana
Vaya desgracia la que se vivió el pasado sábado en la ronda de cuartos de final de la Copa América. De ser uno de los contendientes más fuertes para llevarse la prestigiosa copa, la selección mexicana se unió a la lista de equipos con decepcionantes actuaciones y de paso acumuló otro fracaso en una larga lista que pareciera que nunca se acaba. Y más doloroso que la eliminación tempranera fue la forma como se dio, ya que no hay duda alguna que nadie esperaba un resultado tan disparejo.

Y es cierto que quizá el funcionamiento del combinado tricolor no había sido el más óptimo en sus partidos de la fase de grupos, inclusive sufriendo de más con un equipo como Jamaica, pero ni así se puede explicar cómo se perdió de una manera tan catastrófica. Tal es el grado de confusión que ni siquiera los propios jugadores supieron cómo explicar lo que miles de mexicanos recordaremos por muchos años como una de las peores derrotas en la historia del tricolor; solo salieron a pedir disculpas al finalizar la masacre.

Con tanta incertidumbre y frustración tras el vergonzoso resultado adverso que se dio ante el conjunto de Chile, es normal que lo primero que se haga es buscar a uno o varios culpables de esto.

Como suele suceder en situaciones similares, al primero que se señala es al técnico, ya que es él quien toma las decisiones respecto a alineaciones y demás. En este momento Juan Carlos Osorio lo sabe, inclusive asumió total responsabilidad de lo que pasó en aquel encuentro para el olvido. Generalmente se podría considerar como una salida fácil incriminar al técnico, ya que es más fácil cortar una cabeza que varias, pero gracias a sus constantes rotaciones al cuadro titular el equipo mexicano nunca se vio cómodo en la cancha. Tantos cambios llegaron a generar desconfianza entre los jugadores y la falta de regularidad causó mucho desconcierto en cuanto a funcionamiento en conjunto.

A pesar de esto, un resultado tan escandaloso como este no se dio solamente por culpa del técnico, ya que al fin de cuentas los que están dentro de la cancha son los jugadores. Por varios lapsos del encuentro se vieron desconcentrados y temerosos, achicándose ante un equipo chileno que supo aprovechar todas las facilidades que le concedieron. La defensa se vio endeble y sin ganas, la media cancha fue inoperante y la delantera se vio sin ideas y con pocas oportunidades de revertir la situación. Fue un pésimo partido en todos los sentidos.

En este momento hay mucha confusión y enojo, con una afición que vivió una decepción más y sin saber cómo lidiar con ello. Con tantas emociones en conflicto la gente se ha dedicado a hablar y criticar a los involucrados, con ex técnicos, jugadores y expertos dando sus opiniones de lo que sucedió el pasado sábado en Santa Clara, pero quizá este no es el momento de hablar. En unos días sin tanta calentura se podrían llegar a mejores conclusiones.