Empleo informal, el gran reclutador de mano de obra

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

En términos de atracción y retención de personal para una planta de manufactura, últimamente su mayor competidor ya no es otra planta de manufactura; hoy por hoy es el creciente comercio irregular, ya que uno de los factores últimamente más frecuentes por los cuales un empleado decide dejar su empleo formal es para integrarse a alguna actividad comercial, pero sin la cobertura legal que recibiría en algún centro de trabajo establecido legalmente.

Aun cuando el laborar en la informalidad signifique perder acceso a servicios de salud, seguridad social, aguinaldo, vacaciones pagadas entre otras prestaciones que marca la Ley; un número cada vez más creciente de personas deciden abandonar su empleo. El principal motivante que se ha detectado para emigrar a la informalidad es simplemente que se gana más. Existe una cultura de la búsqueda del beneficio económico inmediato y un desinterés por asegurar un futuro estable. 

Otro aspecto que abona a este fenómeno es la pérdida de poder adquisitivo del salario. De acuerdo al INEGI en Baja California más de la mitad de la población devenga hasta tres salarios mínimos, sin embargo, aun con esta situación es cada vez menos lo que un trabajador puede cubrir con su ingreso ya que los salarios en promedio incrementan cada año en promedio un 4%, mientras que la inflación incrementa alrededor del 7%.

Otro grupo poblacional que también se ha estado integrando a empleo informal es el de los haitianos. Cada vez es más frecuente verlos en distintos cruceros de esta ciudad vendiendo algún artículo o golosina. En un inicio se hablaba que el mayor obstáculo para su inserción laboral de manera legal era su estatus migratorio, pero una vez que las autoridades han comunicado facilidades para regularizar su estancia en este país, se supondría que se les vería laborando en plantas de manufactura o en el comercio formal por la apertura que estos sectores han mostrado para contratarlos, lo cierto que también están siendo atraídos por la informalidad por la misma razón que a la población local: El ingreso es mayor. 

Si consideramos que de acuerdo a información publicada por el INEGI que un 38% de población económicamente activa labora en la informalidad, podemos concluir también que un más de un tercio de este segmento no paga los mismos impuestos que aquellos que trabajan de manera formal, pero tampoco podrían estar recibiendo actualmente la misma protección social y laboral, y que eventualmente quedarán expuestos por no contar con un sistema de jubilación que los proteja, lo cual hace de este fenómeno empleados emigrando de lo formal a los informal un problema con mucho más repercusiones que las que se aprecian a simple vista. 

Es indudable es que esta es una situación que afecta tanto a las autoridades, centros de trabajo formales, al que se dedica a una actividad informal, como a la población en general y por lo mismo, requiere de los esfuerzos de todos para lograr la mejor solución posible y hacer del empleo formal una opción atractiva para la población económicamente activa.

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