Empatía

Por Maru Lozano Carbonell

Palabras de la doctora española Mari Luz Sánchez García-Arista, además maestra y mediadora: “El tema de la violencia y la falta de empatía, ¡pone los pelos de punta! Está creciendo de forma alarmante y tenemos que analizar, sacar conclusiones y tomar decisiones. Revisemos todas y cada una de las personas, ¡educamos todas, incluso sin querer, puesto que emitimos modelos relacionales!

En todo el mundo se batalla con los niños y jóvenes agresivos. La raíz es “la falta de empatía”.

Desde toda trinchera se puede generar una inversión de tiempo para propiciar el diálogo y la escucha activa. Algo tan simple como favorecer la expresión de lo sucedido y de los sentimientos de manera asertiva.

La empatía no es una técnica, es una actitud que consiste en percibir el marco de referencia del otro con sus significados y emociones como si fuésemos él o ella, pero solo “como si…”, ¡sin perdernos de vista a nosotros mismos! La empatía es más presencia que destreza y se requiere que promuevas: Que cada persona es única dejando a un lado los prejuicios, ser neutral, respetar el tiempo y proceso de cada quién, poner atención al relato y no minimizar la relevancia del problema.

Facilitar que se sienten las personas involucradas, permitir que empiece una con su discurso, ahí entras tú como educador repitiendo lo que escuchaste -puedes usar sinónimos- y haces lo mismo con la otra persona. En seguida, pregunta al primero que habló cómo se sintió, que describa ampliamente si contesta que se sintió “mal”, repites lo que dijo (esto es escuchar activamente validándole). Haces lo mismo con la otra persona. Que donde estén sentados no haya distractores y se puedan ver a los ojos.

Preguntas al primero cómo podría resolverse el conflicto, ¡qué propone para fluir mejor? Lo repites y haces la misma cuestión al otro. Así hasta que se llegue a un acuerdo. De los sentimientos que te relataron al principio, tendrías que orientarlos a que se enfoquen en el polo opuesto deseado. Por ejemplo, si te dijeron que se sintieron enojados, el antónimo o polaridad sería buscar que esté alegre, complacido… Entonces al cerrar el acuerdo, decirles que sentirse complacidos, satisfechos, etc., depende de la actitud y esfuerzo que hagan por hacer que el acuerdo suceda.

Si desde chicos promovemos que en cinco minutos se sienten los niños a dialogar así, tendríamos gente empática y aprenderían a expresar e identificar las emociones propias y de otros, comenzaría el diálogo y el acuerdo y esa “justicia” que tanto se desea al momento de existir un pleito, sería responsabilidad de quienes tenían los guantes de box, solo que alguien neutral te ayudaría a quitártelos y a ponerte cómodo.

En tanto dejemos que alguien más decida, un prefecto, la mamá, el papá, equis director y demás autoridades, siempre ganará solo uno y el otro quedará con rencor, mismo que un día saldrá de forma agresiva.  En cambio, si enseñamos desde la empatía y todos nos responsabilizamos de cada compromiso contraído, ganamos todos. Habría menos rencor acumulado y más energía positiva y radiante. Así que hablemos, escuchemos, tengamos actitud empática y fomentemos la cultura de la paz.