El trabajo: no siempre es salud

Por José A. Ciccone

Aquel dicho de nuestros abuelos y padres de que el trabajo era salud, hoy se trastoca en una realidad producto de este siglo transitado y que nos muestra, implacable, otra cara de la verdad. Pandemias, trabajo en casa, acelere, rutina, producción de estrés al por mayor y presión descomunal de aquellos que piensan que el ‘home office’ domesticó las labores y se hicieron mucho más cómodas, entonces aprietan hasta el hartazgo y se comunican a cualquier hora con el empleado, recordándole a cada instante que le hicieron el favor de ahorrar gasolina evitándoles, además el tránsito agotador y el desgaste de su automóvil.

Afirmación parcialmente cierta, pero alejada de la realidad si lo enfocamos desde otro prisma, porque vemos que el trabajo en el hogar causó estragos en muchas familias, por exceso rutinario y compartir involuntariamente secretos laborales con los de casa, que no siempre se comprenden y además permiten intromisiones que, a la larga, producen conflictos inevitables entre las partes, dañando nuestra tan apreciada salud.

Si nos remitimos a la mitología en el trabajo, encontramos que éste es un constructo histórico, en la medida que indaguemos en esa época como fuente de información, porque la preocupación de la Mitología por tener un Dios que representara el trabajo fue escasa.

La referencia más antigua es Aristeo, quien fue un Dios de bajo rango en la mitología griega, que le gustaba la caza y despreciaba cualquier actividad femenina, en especial el hilado –menudo problema se le presentaría a Aristeo con nuestras damas de hoy-.

Fue criado por las musas que le enseñaron muchas artes relacionadas con la naturaleza. Entre las habilidades que lo destacaban, estaban la cría de abejas y el cultivo de los olivos salvajes. Fue considerado un Dios menor, relacionado con la apicultura y la agricultura.

El trabajo hoy, en cualquiera de sus manifestaciones, experimenta cambios permanentes, que nos plantea la interrogante incisiva sobre el sentido del trabajo, situándose en un lugar preponderante dentro de la reflexión social y convirtiéndose en un objeto de debate específico. De esta manera, las discusiones actuales respecto del sentido del trabajo en el contexto social de este 2022, de las formas de la organización, de la producción y de las relaciones laborales en este rubro, no parecen vislumbrarse como un fenómeno nuevo, porque siguen expresando tendencias históricas, a plantearse la pregunta por el sentido, justo ahora, cuando éste parece estar pasando por una crisis.

El debate edificante continúa con relación al tema y existen muchos puntos de vista y perspectivas como las que menciono:

=Aquellos que sostienen que la sociedad del trabajo se acabó.

=Otros que postulan que dejó de ser eje central en la vida de las personas.

=Los que consideran que continúa siendo el espacio ideal para construir su propia identidad y establecer vínculos con el medio local, conservando de esta forma su carácter central.

De todas formas, y aún cuando se relativice al trabajo, no se puede desconocer que sigue siendo el fundamento principal de la sociedad y una referencia no sólo económica, sino también psicológica, cultural y simbólicamente dominante.

Como resultado empírico de todo lo que preguntamos a la gente de distintos perfiles etarios y socioeconómicos, en nuestra tarea mercadológica de todos los días, surge que la creencia general sobre el significado y el valor del trabajo de muchas personas, se sustenta en la convicción que el trabajar, es de suma importancia en la vida de los ciudadanos y es directamente proporcional al grado de exclusión que el no tenerlo genera. Es decir, a mayor exclusión más importante si se lo considera como la opción para salir del estado de medianía o carencia económica.

De todas maneras, en el caso de nuestro México, si trasladamos algunas de estas conclusiones al día de hoy, con el aumento de los planes de ayuda social, habrá que ponderar en qué medida esta población considera que el trabajo es la opción, conocer este dato, sería muy valioso porque proporcionaría las bases para que el gobierno realice más acciones de reinserción social a través de lo laboral.