El TLC y el incremento salarial en México

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez 

Cuando se esperaba que la contraparte más áspera para negociar el TLC fuera EEUU, el primer buscapiés llegó desde más al norte todavía, desde el amigable país de Canadá y con un tema que ha puesto a México contra las cuerdas. Una vez colocado el tema sobre la mesa, nuestros vecinos del norte no desaprovecharon la oportunidad para expresar que esta situación contribuye a la pérdida de empleos en sus países respectivamente.

De acuerdo a una declaración de Jerry Días, uno de los líderes sindicales más importantes de Canadá, la explicación al porqué el 52% de la población mexicana vive en la pobreza es debido a sus salarios bajos, lo cual es el mismo motivo por el que no es posible competir con México en términos laborales. Así pues, este tema de salarios fue uno de los protagonistas debido a presiones de la canciller canadiense Chrystia Freeland. 

El representante de comercio de EEUU, Robert Lighthizer, afirmó que busca llegar a un acuerdo que ayude a los trabajadores, agricultores y ganaderos estadounidenses, pero que también mejore la calidad de vida de los trabajadores mexicanos. Así de forma inesperada México resultó el malo de la película, ya que mantiene su competitividad salarial a base de mantener pobre a su población.

Mientras Trump etiqueta al TLC como un “asesino de empleos”, Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México, afirma que, si la negociación del TLC es exitosa, los salarios subirán “solitos”, esto debido a que, si todo sale bien, se generaría confianza en los inversionistas, se abrirían más empresas que crearían más empleos y por ende se aumentaría la demanda de capital humano, lo cual derivaría en un incremento salarial por sí mismo. De esta forma para Carstens, el tema del incremento salarial debería ser más una consecuencia de un buen acuerdo comercial que una condicionante de negociación.

El canciller mexicano Luis Videgaray llegó afirmar en la fase previa a la primera ronda de negociaciones que, si se insistía con el tema salarial, se plantearía entonces un esquema similar al que sucede en la Unión Europea donde los salarios son similares. Situación que obviamente sería rechazada por el presidente norteamericano.

Sin embargo, también existen algunas industrias como la automotriz y la agricultura que se han beneficiado con el Tratado de Libre Comercio, y estos mismos son los que ha expresado sus preocupaciones ya que una gran parte de sus exportaciones y empleos dependen de los beneficios de este acuerdo que entró en vigor en 1994.

Un estudio de la OECD afirma que México es uno de los países con salarios más bajos, estando por debajo de países como Lituania, Eslovenia y en América Latina por Chile, y de acuerdo a la investigadora de la UNAM Maria Xelhuantzi Lopez, los salarios en México han caído alrededor de un 60 por ciento en los últimos 30 años. 

La gran incógnita en este proceso de negociación del tratado más importante para México es si va a ceder a las presiones de sus socios comerciales de manera incondicional, o mantendrá su firmeza y realmente los salarios subirían “solitos”. Lo cierto es que esto aún no concluye y apenas se está a la mitad del camino.

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