El síndrome del impostor

Por Juan José Alonso LLera

“Lo que te define no es cuántas veces te estrellas, sino el número de veces que vuelas”.

Sin duda alguna las mayores barrearas para salir adelante están dentro de uno mismo, pregúntate: ¿Alguna vez has ido a trabajar pensando que eres un fraude? ¿Estás convencido de que las personas adivinarán tus intenciones y se darán cuenta de que no sabes de lo que hablas? ¿Te aterra el fracaso?

Si este es tu caso, no eres el único: las personas más exitosas suelen ser las que más se preocupan. El síndrome del impostor llamado fenómeno del impostor y acuñado como fenómeno del impostor, es un fenómeno psicológico en el que la gente se siente incapaz de internalizar sus logros y sufre un miedo persistente de ser descubierto como un fraude.

No es una enfermedad mental oficialmente reconocida, y no se encuentra entre las condiciones descritas en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, pero ha sido el sujeto de numerosos libros y artículos por psicólogos y educadores.

El término fue acuñado por las psicólogas clínicas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978, año en el que publicaron un artículo sobre este síndrome, llamado “The imposter phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention”.

Los comportamientos relacionados con este síndrome están divididos en cinco grupos de personas:

Los Perfeccionistas: El éxito para estas personas no suele ser satisfactorio, porque al ponerse metas tan altas, siempre piensan que lo podrían haber hecho mejor.

Los Individualistas: Rechaza la ayuda. Sienten que si piden ayuda no demuestran su valía.

Los Expertos: Suelen pensar que no han sido honestos en la selección y temen ser descubiertos.

Los Genios Naturales: Se juzgan a sí mismos, se estresan y se agobian si no hacen las cosas con fluidez, rapidez y a la primera.

Los Superhumanos: Se presiona para trabajar más duro y dar la talla, pudiendo dañar su salud mental y relaciones sociales de las mismas.

El síndrome del impostor se creía particularmente común entre mujeres con éxito en sus carreras y, por ello, la mayoría de estudios se han realizado en mujeres. Esto puede deberse a diferentes motivos como la falta de referentes femeninos, o la falta de expectativas que tiene la sociedad sobre la mujer.

¿Cómo puedes superar el síndrome del impostor?

Reconoce y plasma por escrito tus sentimientos de “impostor” cuando surjan. Esto te ayudará a romper el ciclo de pensamientos negativos.

Haz una lista de tus fortalezas. Llevar un registro de tus logros es una buena forma de recordarte que NO eres un fraude o un farsante. Cuando te sientas ansioso y mal contigo mismo, revisa tu lista.

No postergues. Dejar las cosas para después sólo empeorará tus sentimientos de ineptitud.

Enfrenta los problemas directamente y tacha los puntos de tu lista de pendientes.

Es importante enfrentar estos problemas, pero también puede ser positivo tener algo del síndrome del impostor: conservas tu humildad y te concentras en mejorar tus hábitos. Sin los efectos de este síndrome, puedes volverte megalómano y estar convencido de que eres infalible.