Por Pedro Gutiérrez
Iniciando el orden al bat
En una temporada en la que los Padres han tenido que hacer malabares para mantener completa su rotación, el regreso de Nick Pivetta difícilmente pudo llegar en un mejor momento.
Después de casi cinco meses fuera de acción por una lesión en el codo, el derecho volvió al montículo el lunes 7 de septiembre frente a los Nacionales de Washington y respondió como si la pausa no hubiera existido. Cinco entradas sin permitir carrera, apenas dos hits, ninguna base por bolas y dos ponches en 63 lanzamientos fueron suficientes para que San Diego se llevara una victoria de 3-2. Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente importante fue volver a ver a Pivetta compitiendo en Grandes Ligas y demostrando que puede ser un brazo confiable durante el último mes de la temporada.
Para los Padres, esto representa mucho más que el regreso de un jugador que estaba en la lista de lesionados. Pivetta fue el mejor abridor del equipo en 2025, cuando registró efectividad de 2.87 en 31 aperturas y terminó sexto en la votación por el Cy Young de la Liga Nacional.
Su ausencia obligó a San Diego a buscar alternativas y, eventualmente, a reforzar la rotación con Robbie Ray y Casey Mize en la fecha límite de cambios. Ahora, con Michael King como uno de los pilares, Walker Buehler y Randy Vásquez aportando estabilidad y Ray y Mize formando parte del grupo, recuperar a Pivetta le da a Craig Stammen una profundidad que hace apenas unas semanas parecía difícil de imaginar.
Stammen entiende perfectamente lo que significa tener nuevamente a Pivetta disponible. “Sí, definitivamente es sumar un brazo de alto calibre para la rotación, para nuestro grupo de lanzadores abridores. Lo que vimos fue bastante bueno, mostró gran repertorio. Creo que él mismo quiere estar aún mejor, y si logra ajustar un poco más, puede ser un abridor en el que podamos confiar durante el resto del camino”.
Esa última parte es la que más importa. Los Padres no necesitan que Pivetta sea inmediatamente el mismo lanzador que dominó durante 2025; necesitan que pueda ofrecerles entradas de calidad, limitar el daño y permitir que el bullpen llegue fresco a los últimos innings. Y después de cinco entradas en blanco en su primera aparición desde abril, la señal inicial fue francamente alentadora.
El momento tampoco es casualidad. San Diego inició septiembre peleando por el último boleto de Wild Card de la Liga Nacional y, después de vencer a Washington, quedó con marca de 76-68, apenas medio juego detrás de Arizona. Quedan 18 juegos y cada apertura adquiere un peso diferente cuando el margen de error prácticamente desaparece. Pivetta podría tener todavía varias oportunidades para recuperar su forma y aumentar gradualmente su carga de trabajo antes de una eventual postemporada. Su regreso, además, permite que los Padres manejen con mayor flexibilidad a sus lanzadores y reduzcan la presión sobre el bullpen.
La gran pregunta ya no es si Pivetta puede volver a lanzar. Ya respondió eso. La pregunta es cuánto puede darle a los Padres en estas últimas semanas. Y después de lo ocurrido el lunes, la respuesta parece prometedora. En septiembre, cuando cada juego puede definir una temporada, recuperar a un abridor de su calibre puede terminar siendo una de las mejores noticias que haya recibido San Diego.
Pivetta regresó justo cuando más hacía falta: cuando los Padres necesitan brazos en los que puedan confiar y cuando el camino hacia octubre comienza a estrecharse.
Una pequeña trivia
Nombra a los cuatro jugadores de los Padres en sumar al menos mil hits con el equipo.
En el círculo de espera
Este fin de semana los Padres regresan a la carretera, para una gira de siete juegos, visitando a los Gigantes en San Francisco por tres juegos, seguidos por una escala en Denver, para una serie larga de cuatro juegos ante los Rockies en Coors Field.
La próxima estancia será breve, de solamente tres juegos recibiendo a los Marlins de Miami, iniciando la serie el viernes 18 de septiembre.
Y la respuesta es…
Tony Gwynn, Manny Machado, Garry Templeton y Dave Winfield.
Por esta semana es todo, pero les recuerdo que “cada strike en la vida, los trae más cerca de su próximo cuadrangular”.








































