El Show

Por Manuel Alejandro Flores

El presidente López Obrador sigue cumpliendo con su agenda de campaña, no lo podemos juzgar por incumplido en ese sentido en cuanto a los temas mediáticos: este domingo 1ero de agosto, tendremos la “consulta” para que el pueblo decida si se juzga a los exfuncionarios que están bajo sospecha de corrupción. Particularmente la consulta trae dedicatoria para los ex presidentes de México: Peña Nieto, Calderón y Fox. En definitiva, será un hit de mucho “rating” derivado de la capacidad del gobierno federal para movilizar a miles de burócratas a lo largo y ancho de nuestro país. Sin duda una nueva forma de hacer política que es muy cuestionable, pero muy rentable electoralmente hablando.  Pero ¿qué es lo cuestionable en este tema tan delicado?

  1. Desde la campaña y al principio de su mandato, el presidente señaló que sería muy desgastante perseguir a los delincuentes de guante blanco del pasado. Incluso llegó a decir que las cárceles serían insuficientes para meter a tanto corrupto. Estas declaraciones confirmaron más las sospechas del “pacto de impunidad” con el presidente Peña, mucha deferencia entre ambos a la salida de uno y la llegada del otro.
  2. Las consultas han acompañado al presidente a lo largo de su mandato. En sí mismas no tienen nada de malo. Consultar de manera legal y bajo una metodología a la gente sobre temas cruciales que impactan la dinámica del país, es positivo. El problema es cuando se amaña la consulta, cuando trae jiribilla electorera y, sobre todo, cuando se trata de consultar si la ley se aplica o no.
  3. Qué importa si los índices de violencia van en aumento. ¿O qué tal el rebrote del Covid?, si el Sistema Educativo está en crisis o el desarrollo económico estancado. La agenda política es la prioridad del presidente, lo hace bien, es un maestro. Un primer tufo de esta consulta es seguir como “EL Gran Distractor”. Yo creo que la historia le dará este mote al presidente López Obrador en el futuro. El hombre que pudo llevar a México a la vanguardia mundial y que decidió distraer a los mexicanos con “shows” para mantenerse y mantener a su grupo político en el poder.
  4. Lo más grave, es el tema del Estado de Derecho. Tampoco vamos a caer en puritanismos obtusos. En México existe una estructura legal muy compleja que muchas veces no se respeta en los distintos ámbitos. El trabajo educativo y cultural que hay de fondo en nuestro país rebasa por mucho las ocurrencias de su presidente. Por eso tienen tanto pegue. Pero el mensaje al mundo es delicado. “Aquí consultamos si cumplimos la ley o no”. Y esto viene de nuestro gobierno. Habría que preguntarles a los directivos de Constellation cómo se sienten o a los inversionistas del Aeropuerto de Texcoco. El presidente no necesita preguntarnos si ejerce acción penal contra presuntos corruptos del pasado o del presente. Tiene las facultades para hacerlo. Debe presentar pruebas.
  5. He decidido ser observador este domingo de consulta. No voy a participar. Voy a llevar a mis hijos a que vean esta farsa. Les voy a explicar lo que es la ley y lo que se pretende consultar, les hablaré de la información que tenemos de la familia Bartlett, del matrimonio de los Ackerman o de las acusaciones que hay sobre el gobernador electo de Sonora. Presuntos corruptos del presente. También les voy a mostrar los logros del pasado, lo que se hizo bien y lo que también se hizo mal. Que vayan haciéndose un criterio y que se den cuenta que la aspiración por la que debemos trabajar a lo largo de nuestra vida como ciudadanos es a ser un país de Valores y Leyes. No de consultitas amañadas y mentirosas que ponen la supuesta expresión popular por encima de la ley.

El presidente es legítimo. Tuvo el respaldo electoral de más de 30 millones de mexicanos. Su gran compromiso fue acabar con la corrupción y ahora le pregunta al pueblo que si queremos que vaya por quienes supuestamente han cometido actos corruptos. Presidente: ¡Cumpla sus promesas! ¡Deje la farsa y el show y haga su trabajo!