El señor Trump y nuestros candidatos

Por David Saúl Guakil

Todas la semanas, infaltablemente, el presidente de nuestros vecinos del norte tiene alguna novedad para comunicarnos a los mexicanos -generalmente no buenas nuevas-, como es el caso de DACA, que primero dijo apoyarlo y luego ‘que siempre no’, o quiere utilizar el tema como vulgar moneda de cambio, lo mismo que con el TLC, que cada día que pasa sigue poniéndole más trabas, muy a pesar de los propios estadounidenses que quieren se firme de una vez por todas, porque ven todos -menos él-, que es necesario seguir como socio comercial de nuestro país.

Esta semana advirtió que mandaría a su ejército para vigilar la frontera con México ‘hasta que le construyan su muro’. Parece que no hay forma de hacerlo entender y continúa, amenazante, recordándonos que “ellos son los fuertes y nosotros los débiles”, con un agregado, la queja constante que esgrime ‘mister Trump’ interpretando el rol de víctima y no victimario, de esta inseparable vecindad que no podrá evitar ni él ni nadie en ambos lados de la frontera, sencillamente porque somos pueblos hermanos en las suertes y desgracias que nos tocan compartir.

Sin embargo, parece que esta cantaleta de cada quince días, más o menos, le está funcionando aunque sea en sus aviesas intenciones de recolectar votos para sus elecciones de este año, en noviembre 6, donde los republicanos quieren ganar la mayoría en el Senado. Mientras tanto, los demócratas de ese país junto a los mexicanos -y ahora también a los chinos, Rusia un poco menos-, son los culpables de todos los males que aquejan a los norteamericanos, por lo menos eso argumenta el mal orientado mandatario.

Ahora bien, si toda esta falaz interpretación de la realidad nada más se quedara en los Estados Unidos y su gente, tendrían que resolverlo ellos si creen o no lo que les dice su presidente y en ese caso, poco podemos hacer ‘los de afuera’, pero el problema se agiganta cuando en plenas campañas presidenciales de México, las declaraciones agresivas de este señor las quieren utilizar nuestros candidatos con mensajes ultra nacionalistas donde dicen -que ahora sí-, México no volverá a agachar la cabeza y hasta nos proponen ‘comernos lo que producimos’, sea el producto comestible o no, como si el mundo comercial empezara y terminara en nuestro país y la solución estribaría en mirar sólo para adentro y así resolver nuestros graves problemas de desigualdad social, inseguridad, injusticias y corrupción.

No puede ser que esto funcione así, creo en un libre comercio pero enlazado con el resto del mundo y enfocado en conveniencias mutuas, porque más allá de nuestros vecinos que representan el mercado de consumo elevado más grande del Planeta, ningún país en el mundo negociaría con alguien que sólo propusiera un intercambio comercial únicamente para su beneficio, esto suena utópico, no real pues.

Todos queremos un México más justo, progresista y avanzado, que la pobreza extrema quede sólo como un mal recuerdo y nuestra población en general esté mejor alimentada, donde se les brinde los servicios básicos para una vida digna, pero no creemos en soluciones mágicas, donde con sólo proponérselo o desearlo, las cosas marchen por buen rumbo. Necesitamos más cosas, como educarnos apropiadamente, profesionalizarnos y aprender decididamente a competir para ser los mejores, en un mercado mundial donde cada día aparecen nuevos oferentes y los compradores tienen un menú más variado para escoger, ahí es donde debemos imponer el diferencial a favor de los mexicanos y sacar a relucir nuestra mano de obra calificada, la creatividad que imprimimos a cada cosa que hacemos y el talento de nuestra gente joven, con empuje de incalculable valor, entre otras miles de ventajas.