El reto del regreso a labores en enero

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

La ocupación del área de Covid-19 de la conocida como clínica 1 del IMSS se encuentra al 47% de su capacidad, mientras que en los hospitales de la Secretaría de Salud ya está en un 35% en comparación de hace un mes cuando era del 27%, esto de acuerdo a lo comentado por el Secretario de Salud de Baja California, el doctor Alonso Pérez Rico. Los casos activos han ido incrementando llegando a la cifra actual de 429, de los cuales un 17% pertenecen a la ciudad de Tijuana. El mayor porcentaje lo mantiene la capital del estado con un 60%. Ambas ciudades con números al alza.

El mismo Secretario de Salud comentó que los fallecimientos en la entidad por causa de Covid-19 prácticamente han llegado a cuatro mil, en tanto que los casos acumulados ha sobrepasado los 23 mil, por lo que hizo el llamado a la población a no relajar las medidas sanitarias ya que además del coronavirus existen otros virus de propios de la temporada que de igual manera afectan las vías respiratorias.

Sin embargo, es un hecho que ni las recomendaciones del funcionario, los números de casos activos, casos acumulados o incluso fallecimientos parecen realmente lograr hacer consciencia en un gran sector de la población.

Un ejemplo la gran cantidad de personas reunidas en la avenida Revolución el 31 de octubre con motivo del Día de Brujas o Halloween. Familias enteras con menores incluidos, algunos con cubrebocas, la mayoría colocado de manera incorrecta y por lo tanto inservible. Por estadística pura, es muy probable que en esa conglomeración había gente contagiada y que sin saberlo estaban contagiando a su vez a varios de los ahí presentes. Al cabo de los días varias de estas personas empezaron con los síntomas, y las que cuenten con un empleo debieron ausentarse no sin antes haber contagiado a algunos de sus compañeros poniendo en riesgo sus vidas, y en un muy segundo plano afectando a los centros de trabajo con los que colaboran.

Estas mismas empresas, desafortunadamente se verán nuevamente expuestas al riesgo de ser afectadas en enero del próximo año, principalmente en el sector de manufactura. Lo anterior debido a que varias plantas acostumbran a detener operaciones durante las dos últimas semanas del año y un gran porcentaje de su personal opta por viajar a su lugar de origen ya sea por avión, autobús o en auto propio, siendo las dos primeras opciones consideradas como de alto riesgo de contagio por la exposición e interacción que estas conllevan.

Hasta el momento, la mayoría de las empresas cuentan con una política de viaje en la que se indica que, si alguien sale de la ciudad por cualquier medio, la persona debe estar en cuarentena por lo menos 7 días antes de integrarse a sus labores. Algunos con días pagados, la mayoría sin goce de sueldo. Sin embargo, aplicar este tipo de políticas en enero, cuando una gran mayoría salió de la ciudad significaría poner en cuarentena a un porcentaje considerable de empleados, impactando negativamente en los planes de producción o de operación. La otra opción es integrarlos de manera inmediata con el riesgo de contagio en masa que conlleva. Una opción más es que se apliquen las pruebas necesarias de detección de Covid-19 antes de integrarles, siendo esta la opción más efectiva, pero también la más cara.

Definitivamente la probabilidad de un incremento de casos y fallecimientos que nos regrese a un semáforo rojo está más que latente para principios del año siguiente, por lo que tanto empresas como autoridades deberán trabajar como nunca antes en tratar de convencer a la población de abstenerse viajar en la medida de lo posible por lo menos en este año, todo con el objetivo de salvaguardar la salud y vida de todos, la economía, los empleos propios y de esta forma no dar marcha atrás a lo ya logrado.