El Redoble de los Tambores

Por Manuel Rodríguez

Somos una comunidad que le falta aprender a escalar obstáculos pues la plaga de la indiferencia solo puede ser erradicada con una ardiente vocación de progreso. Es el trabajo arduo de personas dedicadas el que nos va a permitir continuar respondiendo  de forma responsable y creativa ante la serie de situaciones adversas que a diario se nos presentan en la frontera de Tijuana.

 

A principios de 2013, me tocó trabajar con Juan Manuel Hernández Niebla, hasta este momento no lo conocía, aunque había escuchado sus discursos como líder de la Coparmex en Tijuana, siempre me pareció muy correcto y ecuánime en sus posicionamientos públicos, pero hasta ahí. Cuando ya tuve oportunidad de conocerlo, me di cuenta que pocos dentro de las cámaras en Tijuana buscaban fundamentar sus análisis como lo hacía Juan Manuel.

Me pareció que su formación como director general de Sony una de las empresas otrora insignia de nuestra ciudad, le permitió mantenerse dentro del enfoque de elevar nuestra competitividad. Y pienso que proviniendo de las familias de antaño, que vivieron los buenos años de Tijuana, le permitió a Juan Manuel poder comparar esa memoria con los actuales magros resultados económicos producto del desquebrajamiento de la cohesión fronteriza.

En muy poco tiempo logró intensificar la comunicación constructiva entre el sector  empresarial y el gubernamental, sin descuidar la parte fina, que implica gran parte de corresponsabilidad y de madurez. Su metodología fue siempre buscar el consenso en torno a la agenda empresarial, pero sin detenerse ante la crítica y la negatividad que sin dudad abundaron en su camino.

Juan Manuel requirió de otros dispuestos a mantener el rumbo a pesar de las dificultades, no todos compartían su visión y hubo muchos cuestionamientos en privado, pero en lo público siempre lo apoyaron. Juan Manuel fue de esa clase de personas que pocas veces se ven con tanta efectividad en el escenario público.

Siempre aguerrido y dispuesto a plantear temas difíciles frente a frente, defendió desde el 2013 con mucho acierto los intereses económicos de esta olvidada esquina de México. En sus 2 años al frente del Consejo Coordinador Empresarial de Tijuana, Juan Manuel ha defendido con tenacidad una batalla contra la federación por el tema del aumento del IVA en la frontera; su fundamentación le ha permitido moverse con relativa facilidad en el escabroso mundo de los poderes.

Al inicio de la batalla por la no homologación del IVA, el CCE de Tijuana se volvió el epicentro del empresariado fronterizo de otros estados afectados, me constan las llamadas que buscaban obtener el famoso estudio de los economistas del Colegio de la Frontera Norte que desató el debate. En un momento en donde la situación política en la entidad era compleja supo ganarse el respaldo de la mayoría del sector empresarial organizado de Tijuana.

 

Recuerdo que en un movimiento audaz, logró convocar a las organizaciones obreras  en torno a la misma mesa del sector patronal y a punto estuvo de movilizar algo que para mí gusto, nunca antes se había visto en Tijuana. A un paso de terminar su gestión no queda más que reconocerle, y para los que siguen hay mucho camino por recorrer pues el redoble de los tambores en el tema del IVA se sigue escuchando a lo largo y ancho de la república.