El ratón piensa que todos son de su condición

Por Jaime Bonilla Valdez

Acostumbrado a su mundo inmoral en el que la transa y los moches son el pan de cada día, Enrique Peña Nieto ve la paja en el ojo ajeno cuando aborda el tema de la corrupción.

Para Enrique Peña Nieto el ser humano es corrupto por naturaleza y, en el caso de México, no hay nadie que esté exento de ese mal como para tirar la primera piedra.

Al inaugurar la Semana Nacional de Transparencia, el presidente de México –para mala suerte de los mexicanos– afirmó que la corrupción está en todos los órdenes de la sociedad y en todos los ámbitos.

En el evento estaban los representantes de la república. Miembros del los poderes legislativo, judicial y ejecutivo que él mismo encabeza.

Peña les dijo a todos y a la Nación misma que cuando se trata de corrupción “todos somos parte del modelo”.

Ante los ojos de Peña Nieto no hay un sólo mexicano que no sea corrupto, ni una sola institución.

El burro hablando de orejas.

No, señor presidente, aunque la suya lo sea, en lo general las familias mexicanas no son corruptas. Tampoco es cierto que la corrupción sea parte del ADN de los mexicanos.

Y si en verdad se trata de combatir la corrupción y la impunidad que ahogan al sistema político mexicano, déjeme recordarle un refrán muy apropiado para la ocasión: El buen juez por su casa empieza.

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