El quinto combustible

Por Manuel Rodríguez Monárrez

manyrodriguez@live.com.mx

La amenaza del cambio climático derivado del  uso de combustibles fósiles, así como la carestía y escasez de los recursos primarios está  provocando una revolución energética mundial que se está viendo acentuada por la transición  de algunos países desarrollados como España, en  esta segunda década y no será sino hasta dentro de  la tercer o cuarta década del siglo XXI que en algunos países en vías de desarrollo como México acepten que la política energética actual es errónea y  que habrá que virar hacia las fuentes renovables de  manera generalizada. Los estudios más aceptados  apuntan a que las reservas de petróleo se agotarán  dentro de 40 años, las de gas dentro de 63 años, las  de uranio en 80 años, mientras que el carbón será  el último de los no-renovables en acabarse pues se  estima que perdurará por otros 150 años más, que  parecen muchos pero sólo estamos a tres generaciones de terminar con todos los yacimientos mundiales de combustibles fósiles. 

Todos los países del mundo quieren obtener  energía a bajo costo, asegurar el suministro  de dicha fuente por varios años a través de la  explotación de abundantes yacimientos, cuestión  que se contrapone con las leyes ambientales que  buscan una mayor limpieza medioambiental en  casi todas las grandes urbes del mundo, incluida  la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y  Tijuana. Pero a México parece no interesarle, o  dicho de otra manera, no lleva prisa por diseñar  una política energética que se base en el desarrollo  nacional a través del sol, el oleaje, o el viento  como fuentes principales, pues como todavía  nos queda un poco de petróleo, hemos optado  por simplemente esperar que se agote, para ver  que hacemos, y como dice Denisse Dresser, no  hay mejor cosa que le puede pasar a México, que  se le acabe el petróleo, y no lo dice por motivos  precisamente ecológicos, sino más bien para que  nuestro país detone su industria nacional y avance  con la entrada de nuevas tecnologías que no sólo  impactarán al sector energético, sino que también  alcanzarán al sector de la construcción, al de la  vivienda, al industrial, al comercial y al financiero. 

Nos falta una verdadera política energética de  Estado que se sostenga más allá de las alternancias  en el gobierno porque es un terreno en el que hay  que trabajar a 15 años, viendo su implementación  en el corto plazo. Pero existen otros casos de éxito  dignos de analizar, por ejemplo está España que  es un país sin petróleo, sin gas y con poco carbón,  pero que además de ser campeón mundial de  futbol, en menos de una década se ha erigido  como el campeón mundial en el desarrollo  e implementación de fuentes alternativas de  energía, mientras que Pemex, en su ánimo de  internacionalizarse e incrementar sus ganancias  en otros países, insiste en forzar la compra de las  acciones de la petrolera española Repsol, pero  sus administradores cometen un error táctico  pensando en la utilidad en el cortísimo plazo,  pues no se dan cuenta que los españoles se alejan  cada vez más de la dependencia del petróleo y  se acercan a ser el primer país cien por ciento  sustentable gracias al grado de desarrollo de  dos formas de obtención de energía renovable:  La eólica y la solar. Por otro lado, Japón que se  encuentra en la misma situación que España, en  cuanto a la escasez de recursos le apostó desde  hace algunos años a la energía nuclear, pero sus  plantas han resultado endebles ante la magnitud  de los últimos desastres naturales como el  acontecido en Fukushima a inicios de este año, por  lo que actualmente la energía nuclear ha perdido  el apoyo popular por lo menos en la isla nipona. Y  mientras que China e India siguen incrementando  su demanda de petróleo, pues su estatus está por  cambiar de país en vías de desarrollo a potencia  media, de acuerdo a un informe del gobierno  de los Estados Unidos, en dónde para el 2015  dichos países habrán alcanzado y superado el  nivel económico de países como Australia o  Canadá. Pero es precisamente Estados Unidos  quién levantó la moratoria de perforación de  nuevos pozos petroleros, ante la decepción de  algunos ambientalistas, pues es un país con una  perspectiva intermedia que busca desarrollar  toda clase de tecnologías que le permitan obtener  energía ya se de fuentes renovables o no, lo que  ha provocado el enojo de grupos como el Sierra  Club que se veían campeones en sustentabilidad  al fin de la administración Obama, cosa que no  sucedió en parte porque el cabildeo de las petroleras  aplacó las ansias ambientalistas de impulsar por el  lado de las renovables, y es una realidad que ante la  crisis económica actual lo primero que recortan es  la inversión en desarrollo e investigación de nuevos  proyectos, cuestión que puede estar retrasando la  entrada a gran escala de dichas fuentes. Todo hace  suponer que la eólica será competitiva en pocos años,  mientras que la fotovoltaica y termo solar, tardarán  más en alcanzar esos umbrales pese a la drástica  reducción de los costos de los paneles de silicio.  México tiene muchas cosas a su favor: Empresas pues  sus condiciones geográficas dan para un acertado  desarrollo y diversificación del abastecimiento de  energía por la vía alternativa. Pero, dicen los analistas,  que la supervivencia energética exigirá, sobre todo,  conciencia general del problema, pacto de Estado y  determinación estratégica para saltar al nuevo modelo,  menos carbonizado y más eléctrico, en el que las  renovables sumadas al quinto combustible deberán  ocupar la posición determinante.

*El autor es Internacionalista egresado de la UDLA-Puebla.