El pretexto para conocer el mundo

Tijuana.- Para Ricardo Silva, un joven tijuanense que recién ganó el Leopardo de Oro en el festival de Locarno en Suiza, el lente de una cámara y el cine son un pretexto que sirve para lo mismo: conocer el mundo.
 

“Así era esto… la excusa para conocer el mundo era nuestra cámara porque es como un arma, es un método para que la gente quiera estar contigo”, dice el director de Navajazo, un documental que han ganado en distintos festivales de cine.

Navajazo es el título del filme que retrata a diferentes personas que viven en un mismo lugar pero en distintos escenarios de Tijuana. Cada uno cuenta su historia y describe cómo logra aferrarse a la vida a pesar de amanecer todos los días en un medio hostil.
 

Adrián Durazo y Alejandro Montalvo responsables de la fotografía, Paulina Valencia como productora y Omar Guzmán en el guión y edición, integraron el equipo de filmación de este proyecto que a dos años de iniciar los ha llevado a ganar al menos cuatro festivales de cine.
 

“Para nosotros fue jugar con el espacio entre lo verdadero y lo falso, era como un experimento antropológico… yo estaba tan cerca de mandar todo a la goma, pero esto fue lo que me mantuvo, Ricardo fue el hilo que me mantuvo agarrado del cine”, así describe Adrián el significado de esta película, la cual representó para él la última bocanada de esperanza que tenía para dedicarse a lo que siempre soñó: contar historias.
 

Ninguno del equipo estudió cinematografía en la universidad ni siquiera se dedicaban a esta profesión, pero su tiempo libre y el dinero de su salario lo dedicaron para grabaciones y crear proyectos, porque la necesidad de hacerlo era más grande que rendirse.
 

Hacer cine en México además de talento se debe contar con algo que es mucho más importante y que debe correr por la sangre: Esperanza.
 

Ricardo asegura que las condiciones para hacer cine en el país son muy diferentes a las de otros lugares; el festival de Locarno, en Suiza, fue en un poblado parecido a Tecate, un lugar muy pequeño donde la gente vive y consume cine de diferentes géneros.
 

La diferencia es que en México no todos tienen oportunidad para crear nuevos proyectos, existe una gran influencia de Estados Unidos y de las películas tipo hollywoodense, pero este no fue el caso del equipo, ellos buscaban romper esquemas y hacer lo que les gustaba, contar historias de vida sin maquillar la realidad, así nació Navajazo.
 

“Existe una ruta para hacer este tipo cine… existen rutas pero no existen películas que lleguen ahí. No es pensar en hacer una película para llegar a ganar un Oscar, nosotros ganamos el Oscar del cine de arte… aunque uno menos glamoroso”, bromea Ricardo.
 

Para él la producción de cine se mantiene principalmente al centro del país, encasillada en los mismos lugares de siempre, como Ciudad de México y Guadalajara, sin embargo el joven director asegura que el talento existe en todas partes pero lo que hace falta es apoyo.

 

Perfil “agringado”

Silva señala que la mayoría de los proyectos que nacen en Baja California tienen un perfil “agringado” porque la influencia de ese país es más fuerte en la frontera que en otros lugares.

Incluso para valorar la estética y la calidad de un filme a partir de su historia, los estándares que se buscan son los de Estados Unidos.
 

Su historia pareciera como la de cenicienta, Ricardo y Adrián cuentan que para llegar con un galardón a su casa, primero alguien los “descubrió”.
 

Luego de terminar Navajazo la película fue estrenada en una pequeña sala de un cine local, y ahí con menos de 20 personas como público en un lugar con espacio para 100, entre la gente un productor les dijo que debían presentarse en otros festivales, lo demás fue historia.
 

“Así son las cosas, en el momento perfecto, con el producto correcto y la gente correcta tiene que ser la coincidencia de  que suceda al mismo tiempo, nosotros presentamos esta película en Tijuana una o dos veces, en el Distrito Federal, y de repente una persona la ve y cambia todo”, explicó Adrián.
 

En su caso el documental primero recibió reconocimiento fuera de la ciudad como el Festival Internacional de Cine de la UNAM (Ficunam), luego le siguieron el Riviera Maya Film Festival y el Cine Internacional de Morelia.
 

Para los tres jóvenes hacer cine es una promesa y un compromiso personal, ahora con cuatro festivales ganados, incluyendo uno en Europa, aseguran que la responsabilidad es mayor.

Impulsar el trabajo local en al otro lado del mundo es uno de los retos principales y el primer intento se da con una convocatoria local para elegir la mejor historia para producir, con la intención de participar con ella en otros festivales de cine.
 

“Con toda esta ideología de reconocer las limitaciones de recursos, con una película austera pero rica en contenido, queremos presentarlo en otros lugares para buscar y promover el talento emergente…mostrar lo que está pasando aquí con el cine”, explicó el director de Navajazo.