El ojo de la liebre

Por Dionisio del Valle

Esta Semana vamos a mencionar a un magnífico exponente de origen riojano: LAN Reserva. Bodegas LAN es una bodega relativamente nueva, se funda en el año de 1972 en las inmediaciones de un pequeño pueblo conocido con el nombre de Fuenmayor, en el municipio de la Comunidad Autónoma de La Rioja. Su nombre es el apócope de “fuente mayor”, que alude al sitio en el que la pequeña ciudad recibe los beneficios de las aguas, ya domadas, del Río Ebro. Y si el Duero es el río más caudaloso de España el Ebro le anda pisando los talones. Con sus 910 kilómetros de longitud es el segundo río de España, peleando dicho lugar codo a codo con el Tajo. A diferencia del Duero que termina su eterno viaje en Portugal, el Ebro lo hace en el Mediterráneo en tierras catalanas, recorriendo media España desde sus orígenes, en los límites de Cantabria.

El nombre de este vino nace de las primeras letras de las tres provincias que conforman la Denominación de Origen de Rioja: Logroño, Álava y Navarra (LAN) y se trata de una propiedad cuya bodega abarca más de 6 mil metros cuadrados que contienen unas 25 mil barricas de roble francés y americano. En ella se producen vinos de crianza, reserva y gran reserva. Aclaro que, en España, cuando la gente se refiere a un vino de crianza en general, a lo que se alude es a que se trata de un vino que ha reposado por un tiempo en barrica de madera. Ya siendo más específicos, se habla de crianza cuando el paso del vino por la dicha madera es breve, digamos un año o poco más; reserva, si el tiempo en barrica y botella antes de su venta es no menor a tres años; y, gran reserva, si se queda en la barrica por dos años o un poco más y en la botella otros tres antes de su venta. Estos periodos de crianza pueden variar según los criterios y decisiones que los propios enólogos definan, pero por ahí va la cosa más o menos. 

La uva con la que se producen casi todos los vinos de la región es la Tempranillo. No en pocas ocasiones se utiliza la Garnacha y algo de Mazuelo y Graciano. La Garnacha, por cierto, es una de las uvas más cultivada en el mundo. Sólo en España el 20 por ciento del territorio vinícola, que es de 1 millón 100 mil hectáreas, está plantado con esta variedad. Es pertinente aclarar que en otras partes del mundo se le conoce con una infinidad de seudónimos y nombres alternos, pero créanme, no hay otra uva más utilizada para hacer vino en España después de su hermana mayor.

Volviendo a nuestro vino, sabemos que para su elaboración se utiliza el 80 por ciento de Tempranillo, el 10 de Mazuelo y el 10 de Garnacha. Maduran sus vinos en barricas combinadas de roble francés y americano durante 12 meses para luego reposar en botella dos años más, un auténtico Reserva riojano, producido en los alrededores de un pueblo que no cuenta más de 3 mil habitantes y que exporta el 40 por ciento de su producción a todo el mundo.  

LAN es un vino alegre, diríamos redondo si hacemos caso al extraordinario balance entre su carácter frutal y su fina acidez, dos atributos que acompañan al vino desde que se recibe en boca y hasta el momento en que se despide de nuestro bulbo olfativo después de un largo rato. Larga caudalia, dirían los clásicos, término este último que se usa para medir la persistencia del vino en el retrogusto.

Aun siendo la embajadora española por excelencia, la Tempranillo casi nunca anda sola, le gusta la compañía de aquellas dos, a las que podríamos llamar sus amigas inseparables. Sin embargo, cuando viaja al extranjero es común verla actuando sola y en ocasiones, mezclada con uvas a las que apenas saluda en su tierra. Tal es el caso de la Cabernet Sauvignon o la Merlot en el continente americano, o con la Syrah en Australia, por poner dos ejemplos muy generales. Viaja con nombres extraños y a veces impensables, como Ojo de Liebre, cuando habita en Catalunya, Tinta de Toro en Castilla y León y Tinta Roriz, cuando se pone dulce en Oporto.   

A la mejor son mis nervios, o las cosas que a menudo se me ocurren, pero estoy seguro que a la Tempranillo le gusta que le hablen en español, nuestra bendita lengua, razón por la cual llega a México y empieza a sentirse como en casa. Yo creo que cuando los gringos encuentren una palabra para traducir su nombre, probablemente esta magnífica uva se sienta allá un poco más a gusto. Tarea difícil, sin embargo, la de traducir a otro idioma un poema escrito con una sola letra, que eso y no otra cosa es el nombre “Tempranillo”.