El mundo que influye a los “Z”

Por Maru Lozano Carbonell

Hoy hablaremos de esa generación que está cien por ciento influenciada por el mundo digital. Nos referimos a la generación “Z” o “centennial” que nació a finales de los noventas e inicios de los dos mil y cuando llegaron a este mundo, el internet ya era parte de su realidad. Por eso, sus pautas sociales, educativas y laborales son ¡otras!  

¿Cómo impacta en una empresa un centennial?  Ellos llegarán a enseñar que el mundo es pequeño, alcanzable, que la diversidad existe y se incluye, son democráticos y que todo depende de la tecnología.  

Pero las empresas batallan al enfrentar a este grupo de personas que están absolutamente limitados porque consideran que, con tener un dispositivo a la mano, lo tienen todo y no es necesario esfuerzo alguno, de hecho, cuestionan para comprometerse por un cortísimo y comodísimo plazo.

Les cuesta manejar sus emociones y sobre todo las relaciones interpersonales. Exigen y demandan que adivines lo que están pensando y sobre todo, les atiendas, nombres y consideres en consecuencia. Como no coincide lo que piensan, los posts, con el mundo real, entonces su sentimiento de frustración aflora. La depresión es muy común y de no atenderse, los estragos los padeceremos todos.

El dinero lo ven como el medio para comprar cosas, son muy estrictos al demandar gran calidad; otra vez volvemos a lo disparejo que ven reflejado en redes contra la calidad y durabilidad real “en vivo y a todo color”. Y es justo así como una empresa los ve, no coincide la foto de perfil con la realidad en persona, ni sus posts con la expresión oral, de hecho, les cuesta formular ideas propias, todo es reproducción del extracto de lo que leen por ahí.

Lo que quieren las empresas es que los centennials renuncien a su identidad digital para que se adapten -al menos en horarios laborales- a la realidad productiva que los integre de verdad. Pero ellos quieren buen sueldo, horario muy flexible, que no haya distinciones de género, buen ambiente laboral, que den seguridad social, que motive a desarrollarse y vestir cómodamente.  

Si la empresa de repente se llega a adaptar a las necesidades de un centennial, los resultados pueden ser excepcionalmente buenos. Es que sí, ahora tienes que negociar con ellos si los necesitas contigo. Tu empresa tiene que ser totalmente transparente y clara. Si un centennial no sabe “para qué” le encomiendas algo, irá al móvil a investigar, te refutará, te sacará de tus casillas.  

Los centennial tienen un sentido de emprender buenísimo, abraza esa parte y te verás beneficiada como Compañía. Permíteles brillar porque nacieron con ese don especial de iniciativa y creatividad. Tú con tu poder y experiencia, les puedes orientar para producir esto. Ellos siempre van a buscar mejorar un proceso y te lo van a decir, a ti te podrá sonar a rebeldía o desobediencia, pero escucha y dialoga.

Necesitan seguridad y esa lo da los límites claros y que vean que se cumplen las consecuencias por igual para todos. Un centennial tiene que saber la jerarquía. No escucha a un jefe que no reconoce y se manifestará por eso. Muéstrale cómo es el canal de comunicación. Haz juntas con ellos, crea espacios físicos o digitales para expresarse constantemente. Adapta tus expectativas y transfórmate si los quieres a tu lado.