El mundo necesita de artistas

“Yo veía la danza como algo donde exponía mis habilidades. Siempre estuve en los bailables, en las tablas rítmicas. Además a mi papá le gustaba tocar la guitarra y bailar, haciendo fiestas acá muy bohemio. Él fue el que me enseño a bailar rock and roll y todas las cosas”, compartió la actriz Cairo Bermúdez sobre sus primeros acercamientos a la interpretación.

 

Su padre también, la acercó al teatro musical con obras como Vaselina (Grease) y La Novicia Rebelde (The Sound of Music).

“Crecí cantando las canciones y queriendo actuarlas”.

Fue a los 14 años que Cairo y un amigo que quería ser cineasta, comenzaron a colaborar con cortometrajes y cuestiones de documentales.

“Él traía mucho la influencia del gore y el terror, entonces me inicié en ese género llena de mermelada roja”, recordó entre risas.

Aunque el padre de Cairo fue quien la acercó al mundo de las artes, cuando ella le consultó su decisión de dedicarse a dicho mundo, la reacción no fue lo que la también bailarina esperaba.

“Me dijo ‘no mira, tú necesitas una carrera normal, que te de dinero’, entonces dije ‘chin ¿cuál?’” Fue ahí cuando se decidió por el estudio de la arquitectura.

“Es también muy artística y creativa pero aun así, seguía haciendo cortometrajes y asistiendo en videos musicales. Fue muy difícil llevar la carrera y mis inquietudes deportivas, más la actuación”, explicó Bermúdez quien de igual manera, se dedicaba a la natación y al basquetbol entre otros deportes.

 “En aquel entonces arquitectura era muy artística ahora la veo más técnica. Pero antes, nos la pasábamos pintando y haciendo perspectivas. El movimiento del sol, las sombras… ahora la retícula que he visto es más técnica”.

Al terminar la carrera de arquitectura en el Tecnológico y titularse, decidió incursionar en el estudio de la actuación.

“Le dije a mi papá que ahí estaba su título y que me iba a dedicar a lo que más me gustaba”, comentó.

Entró al CAEN (Centro de Artes Escénicas del Noroeste) y de igual manera, en lo que ella denomina “rituales para el cuerpo” se prepara desde hace tiempo en ballet.

Su debut en el escenario fue con un poema de Federico García Lorca, “El rey de Harlem”.

“Era multidisciplinario. Lo que hizo el director Javier Vera fue fusionar las habilidades que teníamos cada uno; porque las cuatro personas con las que inició ese proyecto éramos muy físicas. Entonces fue un ‘performance’ grandísimo donde bailábamos, cantábamos, actuábamos. Yo lo definí como ‘Un show surrealista musical’, porque era muy raro”.

En cuanto a la vida en el oficio del actor, Cairo Bermúdez económicamente lo definió como “muy pobre”, a veces hasta paupérrimo.

“Yo empecé a saber administrarme con el dinero y a agarrarle la onda de cómo iba a estar sucediendo porque hay veces que, tienes trabajo y te cae dinero de manera constante pero luego te lo empiezas a gastar porque –estamos acostumbrados a gastar- pero en las temporadas donde no hay trabajo ¿Qué? Aprendí a meter el dinero a la cuenta e ir sacando muy medido para que alcance”, abundó.

También explicó que antes, ella esperaba a que la llamaran como actriz para proyectos. Cuestión que ha aprendido a cambiar.

“Ahorita estoy en la etapa de pensar en proyectos e invitar a amigos. Lo que más me gusta de la actuación es actuar. No producir o dirigir pero ya por necesidad, estoy empezando a producir y a dirigir próximamente. Voy en chiquito para no hacerme tantas bolas”, apuntó.

 

Felicidad… o incertidumbre

Sentimentalmente hablando, en el oficio del actor, la actriz se describe como “híper sensible”. “Cualquier cosita muy positiva me afecta muchísimo y estoy extasiada feliz, que pienso que me voy a morir de felicidad. Que ya acabó mi vida porque no puedo con más felicidad. O lo contrario, que estoy súper triste y no se ni qué hacer, para dónde va el rumbo de mi vida. Ahí mi medicina es el ballet” haciendo referencia a la Academia de Rosarito donde imparte y recibe clases desde hace cinco años, logrando también, los exámenes de la Royal Academy of Dance.

“Es como otra carrera”, apuntó.

“Cochinadas no” fue una pieza de cinco minutos que produjo y actuó para la primera temporada de los “MicroTeatros”, actividad que se desempeña en la calle Primera.

Para la temporada de octubre prepara otra pieza de quince minutos.

“Dirijo a dos actores y produzco. Se llama ‘Si te dejara ser luna’ son acciones físicas. Significa que el cuerpo va a estar muy presente, se usa el cuerpo para expresar otras cosas”.

Con proyectos consolidados en su carrera como el montaje musical de “La Luna te lo dirá” y la serie por internet “El Porvenir” en su primera temporada, prepara también su participación en la segunda temporada.

Asimismo, se encuentra colaborando en danza contemporánea con Hebert Ortiz y la pieza “33” que les ha brindado éxito siendo representada en varias ocasiones, incluyendo la ciudad de México.

“Ebert es muy joven y está creando cosas muy suaves. Está creando un proyecto ahora que se llama ‘Cruel’ que será parte de un diplomado. Trae una temática muy teatral y de video danza. Se pretende presentar el próximo año”.

Con la pieza “33” están invitados para el Festival de Danza Contemporánea de Guantánamo en Cuba. Se encuentran organizando las gestiones para concretarlo.

“Azzul Monraz también colaboró con nosotros en ‘33’, lo respeto mucho porque sabe gestionar estos proyectos multidisciplinarios”.

Bermúdez considera que la educación es algo muy importante y necesaria para que los proyectos puedan subsistir.

“Hablamos desde los chiquitos hasta los grandes con la cultura general. Así como el plomero cobra su trabajo, el actor cobra su trabajo. Nos ven como ‘el bohemio’ que anda haciendo loqueras porque no encuentra que más hacer, pero no. Es un oficio. Me imagino que cada quien está en su oficio porque le gusta y quiere que se le pague para seguir viviendo y seguirlo haciendo. En mi opinión es como un equilibrio. Así como hay mandatarios y carpinteros, el mundo necesita de artistas. Si no, nos haríamos robots. Dejaríamos de apreciar y sentir”, concluyó.