El millonario negocio de las Fake News

Por Diego Partida

Cuando se habla acerca de comunicación política, es casi imposible no hacer referencia a situaciones de crisis o circunstancias que salen de control; hoy en día es muy común que estas crisis se originen a partir de una información falsa compartida a través medios -generalmente nativos digitales- y que se hace “viral”.

Es importante aclarar que detrás de esto hay una agenda específica, y que estos servicios de generación de información falsa no cuestan poco. Actualmente existen agencias internacionales especializadas en ofrecer esta gama de productos para mermar la imagen en elecciones, para desestabilizar gobiernos o para posicionar a algún actor del ámbito político o empresarial.

El modelo de negocio es relativamente sencillo: Existe un mercado, que es la vida pública de un país; existe un ofertante, que son agencias digitales especializadas en búsqueda de tendencias, investigación de perfiles, y creación y difusión de información que de antemano se sabe, gracias a análisis de big data, van a impactar en el público objetivo; y una demanda, que en este caso son agentes gubernamentales y no gubernamentales con una agenda específica y que, a causa alguna desventaja contextual o personal, se ven en la necesidad de recurrir a estas tácticas.

Las Fake News se ven por doquier, pero el principal medio de creación son los portales de noticias nativos digitales y el medio de difusión por excelencia son las redes sociales, específicamente Facebook y Twitter. La creación de artículos falsos deja, y deja mucho. En 2015 se hicieron entrevistas anónimas a personas que durante la campaña de Trump difundieron información falsa en contra de Hilary Clinton y reportaron ganancias por anuncios web de hasta 10 mil dólares mensuales, esto sin considerar los contratos por cientos de miles de dólares que firmaron directamente con los actores interesados.

Actualmente en México cualquiera puede contratar alguna de estas agencias creadoras de noticias falsas por menos de 200 mil pesos mensuales, lo que incluye análisis y búsqueda de tendencias, creación de materiales y outlets para compartirlos y algún porcentaje adicional de pauta publicitaria el redes sociales para “ayudar” a la viralización del contenido.

Es tan relativamente sencillo hacerlo, que la creación de una página web de noticias no toma más de 2 días y la de una página de Facebook ni 10 minutos. A partir de ahí cualquiera tiene acceso a herramientas de creación de contenido y difusión de mensajes, los más refinados utilizan “bots” en twitter para difundir de manera continua y automatizada el mensaje a posicionar.

Actualmente Facebook y Google invierten gran cantidad de recursos en el refinamiento de la inteligencia artificial que utilizan para detectar y reportar con mayor eficiencia la información falsa en la web.

La guerra en 2019 es de información, y está en las redes sociales; es vital comenzar a implementar esfuerzos en escuelas, lugares de trabajo y espacios públicos de sensibilización, detección y discriminación de información en materia noticiosa y proveer herramientas al alcance de todos para combatir este mal que flaco favor le hace a la sociedad.