El Metabolismo de las Ciudades

Por Manuel Rodríguez

No cabe duda que las tendencias en tecnologías limpias y las fuerzas del mercado sustentable están más vivas que nunca y en constante crecimiento. Cerca de 3 millones 200 mil casas en las principales ciudades de Estados Unidos producen alrededor de 16,000 megawatts en capacidad acumulada de energía eléctrica a través paneles solares en techos. Este simple hecho está revolucionando al mundo.

En México, ante la posibilidad de eliminar el porteo, la Comisión Federal de Electricidad -que está condenada a renovarse o morir-, no sabe qué hacer para permitir a gran escala que los mexicanos nos conectemos directamente a fuentes renovables.

En Baja California la Comisión Estatal de Energía desarrolla una granja solar de medianas dimensiones para el poblado pesquero de Puertecitos, mientras que el Hospital Infantil de las Californias, con apoyo de donativos por parte del Consulado General de la República Popular de China y financiamiento del Banco de Desarrollo para América del Norte consiguió cubrir sus gastos energéticos con la instalación de un estacionamiento de paneles solares que además de energía limpia, brinda sombra todo el año.

Es importante que sepamos que dos de los principales fabricantes de paneles solares en el mundo están instalados y produciendo en nuestra tierra.

El primero es la empresa Kyocera Solar, que produce celdas fotovoltaicas en Tijuana y el otro es la empresa Sunpower que manufactura los paneles en Mexicali. Este hecho debe ser aprovechado para cambiar la forma en cómo generamos y consumimos energía eléctrica.

Mientras recorro los pasillos de la Feria de Energía Solar en Las Vegas, meca de las convenciones internacionales, me doy cuenta que estamos en el evento más grande de Norteamérica para este nuevo sector de la economía verde, cerca de 700 empresas participantes, entre ellas, las empresas líderes en el mercado como Canadian Solar, Jinko, Yingli y Hanwha, comparten soluciones tecnológicas y productos tan innovadores que seguirán revolucionando en el futuro inmediato el metabolismo de las ciudades. También puedo observar como las tecnologías disruptivas rompen con los modelos energéticos obsoletos como el nuestro, provocando cambios en regulaciones y transiciones energéticas en todo el mundo.

Hace poco escuché al físico nuclear Linden Blue, cofundador de la empresa General Atomics, pionera en el desarrollo de energía atómica, decir que al ritmo actual de consumo de energía para el 2080, todas las reservas mundiales de gas, carbón y petróleo habrán sido agotadas. Empezar a explorar el uso de estas tecnologías no parece tan descabellado.

En los 50 estados de EU y Canadá hay un incremento dramático en el número de proyectos locales que implican la generación local-privada de energía a través de métodos no contaminantes. También el beneficio económico es palpable, este año la energía solar ha generado en EU 143 mil nuevos empleos, 20% más que el año pasado. Para entender por qué somos un país subdesarrollado primero tendríamos que entender cuáles son los estándares de sustentabilidad que se están aplicando en las ciudades