El menú de Pascua

Por Dianeth Pérez Arreola

Varios mexicanos en Holanda postearon en sus redes sociales su decepción por el menú de Pascua. Muchas familias se reunen esta fecha a compartir la mesa, pero la comida no es nada especial, sino  lo que los holandeses comen el resto del año: pan, mantequilla, mermelada, huevos cocidos, jugos, café y pastel, que es más pan.

El pan se come aquí como en México las tortillas, y en Pascua aparece en los supermercados en mil presentaciones: en forma de liebre, de bolitas, blanco, integral, con semillas, pasas o solo. También hay carne de hamburguesas, rebanadas de queso y mantequillas en forma de conejo, huevos de chocolate y decoraciones de todo tipo.

Debido al creciente número de ateos en Holanda, la Pascua es más bien una fiesta familiar y no una celebración religiosa. El viernes anterior y el lunes posterior son días feriados y por tanto facilitan que las familias se reunan.

Cuando era niña, en mi familia podíamos no ir a la iglesia en todo el año, pero el Domingo de Pascua era obligación; supongo que así compensaba mi mamá nuestra ausencia por los otros cincuenta y un domingos. Si oponíamos resistencia, se nos informaba que el que no acudiera a misa, no iría tampoco a comer después; argumento infalible que nos doblegó a mi papá, a mí y a mis hermanos muchos años, hasta que tuvimos la buena fortuna de que un sacerdote dijera en la ceremonia que a la iglesia no había que ir a fuerzas, porque así no contaba. Desde entonces mi mamá va sola y el resto de la familia siempre recordamos a ese buen hombre de Dios en estas fechas.

Una amiga mexicana tuvo la suerte de que su familia política quisiera celebrar la Pascua con comida mexicana, y hasta tortillas de maíz hubo. No son estas las mejores fechas para cometer el pecado de la envidia, pero fue inevitable y seguro no fui la única. No fue fácil ver sus fotos de los frijoles refritos, carne con papas, arroz a la mexicana y carne adobada que disfrutaron el domingo.

Seguro para todos los mexicanos que vivimos fuera, estos días están cargados de nostalgia, y recordamos las tradiciones familiares y seguramente la forma tan diferente de celebrar allá y aquí, y para los que no celebraban en México es interesante vivir esta tradición a la manera holandesa, donde lo importante es estar con la familia, y no tanto el menú.

Esa es una de las diferencias más importantes entre mexicanos y holandeses: los mexicanos queremos comer algo rico, que lo disfrutemos con todos los sentidos, y en cambio los holandeses son muy sencillos en sus comidas, nada muy complicado, no muy condimentado y al menos en mi familia política, primero muertos antes que tocar la comida con las manos; ellos comen sándwiches con cubiertos.

Yo dejo a mi marido a cargo de la Pascua, después de todo es su país y su tradición. Yo no lo dejaría opinar en las fechas decembrinas en México que si por qué mejor no comemos pan en forma de pino de Navidad en vez de tamales, así que una vez al año -tanto pan y todo en forma de conejo- no hace daño.