El mejor perdedor

Por José Pablo Valenzuela

“El éxito consiste en hacer cosas ordinarias de una manera extraordinaria…”. ¡Qué frase!

Decidí iniciar el día de hoy con esta frase pues esta es una clara representación de cómo la cultura humana busca jugar a ser el mejor perdedor, para así bajar los estándares de calidad de nuestras vidas personales y profesionales. A mi percepción, el exitoso es aquel que hace labores ordinarias o pequeñas de manera constante, pero debo preguntar entonces, ¿qué tiene esto de extraordinario?

“El éxito es tan sencillo, que por su misma sencillez no lo reconocemos”.

Muchas personas se creen la mentira de que lo ordinario debe realizarse de manera extraordinaria, sin embargo la misma palabra te dice que una persona extraordinaria es alguien que realiza lo ordinario… y otro poco. Es como suelo decir, “hacer lo que te toca y algo más”.

Lamentablemente como humanos disfrutamos de hacer las labores más complicadas, y las cosas  normales u “ordinarias” no las hacemos con la sencillez que deberíamos y al final del día siempre se toma lo común para complicarlo y así hacerlo extraordinario. Una vez que esto sucede estamos dando un paso atrás en la escalera de la calidad de vida, esto con el fin de llegar más fácil y rápido al éxito para “ganarle” al compañero de equipo, trabajo o de manera general a la competencia. A pesar de todo, es necesario reconocer que el éxito puede obtenerse de esta manera pero hacerlo no significa que hayas logrado ser la mejor versión de ti y que estés en el máximo nivel del desarrollo de tus actividades.

En tu vida debes tener el objetivo de alcanzar ser la mejor versión de ti, sin importar las personas que te rodeen, si te han superado por mucho o poco, el estar seguro de que puedes continuar con tu desarrollo y crecimiento, sin embargo no siempre lo hacemos. Es ese el momento entonces, en que te conviertes el mejor perdedor porque ganas en superar a la persona y no desarrollar y desafiar tus habilidades al máximo.

Es común escuchar que una de las competencias fundamentales para la mejoría, y debo mencionar que comparto esta idea, es la de saber que antes de competir con el cliente externo, debemos aprender a competir con el cliente interno. Una vez que sabemos manejar la competencia entre nosotros y así se va desarrollando la mentalidad correcta para siempre desafiarnos a ser mejores personas entonces, así estar preparados para que la competencia nos haga crecer y nos convierta la mejor versión de uno mismo y no jugar a ser el mejor perdedor y vivir en nuestra propia cubeta de cangrejos mexicanos.