El juicio de París que cambió el mercado del vino

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Ahora que no podemos viajar, y mientras Adriana se entretiene en sus proyectos de sustentabilidad para no pensar en los viajes pospuestos, contraté el servicio de streming de películas: Amazon Prime Video, constatando que cuenta con una mayor cantidad de documentales, comparado con su competencia. En la búsqueda me encontré la tercera parte de la serie Somm, que para los que no la conozcan, son tres documentales totalmente dedicados al mundo del vino.

El primero, nos habla de la historia de una serie de colegas que se preparan para presentar el Master of Wine, uno de los exámenes más complejos del mundo, donde pasan menos del 10% de los candidatos. Seguramente por ello sólo existen 500 graduados en todo el mundo. Por cierto, en este documental sale brevemente mi maestro Peter Neptune MW hablando sobre vinos de Italia.

El segundo es muy divertido, se trata de diez historias sobre el vino, donde algunos protagonistas de la película anterior ejercen su oficio de sommelier ratificando que esta afición o profesión para algunos nos convierte en contadores de historias y en el caso de documental se logra de manera magistral. Una de ellas es sobre los productores de vino Alsacia durante la Segunda Guerra Mundial que fueron expoliados por los ejércitos de Hitler, dificultando la entrada a la zona Domaine de la Romaneé Conti, donde se produce uno de los vinos más preciados del planeta.

En la tercera parte, después de las precuelas ya estamos totalmente infectados por el virus del vino (me encanta usar esta figura literaria), y nos presenta el más complicado de los tres documentales, donde se pone a discusión el famoso Juicio de París de 1976 con su protagonista principal, el marchant de vinos Steven Spurrier.

En aquellos días, el vino francés era un ente intocable. Sus 2000 años de tradición lo convierten en el ejemplo a seguir por todo el mundo; sin embargo, a mediados de los años 60 y 70 los vinos producidos en esta parte del mundo sufren una crisis. Las grandes compañías productoras de herbicidas, pesticidas y fertilizantes convencen a los agricultores que usando su tecnología, la producción será mayor y más sencilla.

Se inicia un periodo donde la cantidad prevalece sobre la calidad, y esto afecta también a las marcas míticas del país galo. Por otro lado, una región empieza a emerger con vinos de bastante calidad, aunque por aquellos tiempos la producción era modesta. Nos referimos a California, la cual fue afectada de manera significativa por la ley seca de 1920 a 1933.

Entonces se decide hacer una cata a ciegas entre los vinos que trae Spurrier de Napa con vinos franceses de alta calidad. La gran sorpresa es que algunos de los vinos traídos por el comerciante superan a los vinos míticos procedentes de Francia y el escándalo no tarda en presentarse, descubriendo que el Viejo Mundo se encuentra en crisis. Cabe agregar que en años posteriores los vinos han mejorado significativamente, y la producción en EEUU aumentó de manera exponencial.

Aquí de manera muy amena se reúnen Spurrier, Jancis Robinson (una de las mujeres con mayor influencia en la industria del vino) y Fred Dame (uno de los sommeliers con mayor influencia en los EEUU) a catar verdaderas joyas, y de manera muy amena se discuten los detalles sobre el Juicio de París, tan controversial hasta la fecha.

La moraleja de esta historia es que nunca debes sentarte en tus laureles porque de quitaran el primer lugar.

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