El juego perfecto

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Quien hubiera pensado que en tan solo la primera semana del mundial de Rusia 2018 ya se estaría hablando de varios resultados sorpresivos y una que otra decepción tempranera en cuanto al rendimiento de los equipos catalogados como favoritos. Y es que un torneo así se presta para las proezas y lo inesperado, ya que se combina la presión por responder ante las expectativas con la eterna magia del futbol para brindar un mes lleno de espectáculo, y hasta el momento no ha decepcionado.

No solo se han dado empates impensables como el del siempre candidato Argentina ante el debutante Islandia o el de Brasil ante Suiza, ambos curiosamente con el mismo marcador de 1-1, sino también equipos considerados ‘chicos’ han logrado vencer a rivales aparentemente superiores, tal y como el triunfo de Japón sobre Colombia o el de Senegal ante su similar de Polonia, demostrando que nada está escrito en este mundial de locura. Pero claro, quizá la sorpresa más impactante de esta primera jornada de Copa del Mundo la dio el equipo mexicano, con un triunfo que dio la vuelta al mundo tanto por el entorno tóxico que venía rodeando al conjunto azteca en las semanas previas a su primer partido dentro de la competencia como por el oponente que se logró vencer.

Así es, el cuadro dirigido por Juan Carlos Osorio venció a Alemania por la mínima en lo que fue el debut de ambos en Rusia 2018. El maestro de las rotaciones y de las ‘improvisaciones’ parece haber perfeccionado su arte y condujo a su equipo hacia el triunfo más llamativo de la primera semana de acción mundialista, trayendo consigo una ola renovada de apoyo ‘incondicional’ a la causa tricolor y cierto desahogo para tanto técnico como jugadores tras la crítica incesante.

Ahora bien, así como se defendió a la selección mexicana y al mandamás colombiano tras los únicos tres descalabros que han sufrido hasta el momento durante su mandato también se debe entender que este triunfo es solamente eso y sería un error empezar a alabar el trabajo de todos los involucrados tras solo un partido disputado. Por supuesto que el triunfo es histórico y se debe disfrutar al máximo, pero el mundial sigue y quedan varios partidos por delante que se deben ganar por igual. Lo bueno es que tanto cuerpo técnico como jugadores lo entienden, ya que aparte de la alegría inmensurable en sus rostros la otra constante dentro de todas las ruedas de prensa post-partido fue el hablar de que se deben mantener los pies sobre la tierra y seguirse preparando para los partidos que siguen. Lo importante es que ellos lo sepan, pero no estaría mal que también le quede eso claro a la afición; ayudaría en el caso de que la conclusión de esta historia no sea tan positiva.

En cuanto al partido, que más se puede decir del triunfo más importante en la historia de México en mundiales que no se haya dicho ya. Se habló mucho de que para sacarle al menos un punto al conjunto alemán se tenía que planear una estrategia sin fallas y ejecutarla a la perfección, y el equipo mexicano hizo eso y más. Todavía queda mucho mundial, pero como siempre se ha dicho: tener un poco de fe no está de más.